Una vida combatiendo la violencia contra las mujeres en Argentina

Nací en 1929 en Buenos Aires. Cuando ingresé a la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a estudiar Servicio Social, mi familia me miró mal. Pensaban que tenía que ser abogada o médica. Mi acercamiento a estos temas empezó antes de graduarme. Para entonces, ya trabajaba en el Hospital de Niños. Me casé, me separé muy joven y me puse a trabajar en el Ministerio de Acción Social y, después, en Maternidad e Infancia. Ahí es donde aprendí a trabajar en terreno. Mi formación anterior a la de psicoanalista es el trabajo como asistente social en campo, que es lo que he llevado al programa que creé en 2006, Las Víctimas Contra Las Violencias, que funciona en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Víctimas Contra Las Violencias

El título del programa tiene un significado especial. La presencia de la preposición “contra” es la presencia de la víctima activa. No es una víctima que va se resigna o inspira lástima, sino que es una víctima que –en el breve tiempo que estamos con ella– va a ser entrenada para hacerle frente a la violencia de la cual proviene.

Dentro del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, Las Víctimas Contra Las Violencias cuenta con un número de teléfono al que llamar en cualquier momento y cualquier día del año, el 137, para denunciar violencia familiar. Pero nosotros no somos un número de teléfono. La víctima nos llama por teléfono, nos dice dónde está y vamos a buscarla en un auto no identificable manejado por un policía. Van una trabajadora social y una psicóloga. Vamos a la casa, vemos cómo ha quedado el lugar de la violencia, la trasladamos al hospital –si hace falta–y nos hacemos cargo de los hijos.

Somos un equipo de urgencia y emergencia. Cuesta mucho al principio darse cuenta de que la víctima nos mira como parte del sistema que la oprimió. Por eso, trabajamos mucho en la conformación del equipo desde la ética.

En el programa leo los informes, hago la supervisión, reviso las estadísticas y lo que puedo decir es que el incremento de la violencia es algo que me llama la atención. Hace ya cuatro o cinco años que hay un incremento en la crueldad de las violencias.

No es que aumente la cantidad de casos de violencia, aumenta la crueldad.

Escuchar

El 0800-222-1717 es el número nacional para denunciar el abuso sexual contra niños y niñas. Tenemos pilas de llamados de todo el país. Es notable la cantidad de adultos que llaman porque fueron abusados cuando eran niños. Gente que nunca habló y ahora lo hace. Habla para ser escuchada, porque cuando uno le da la posibilidad de hacer la denuncia, no quiere.

© Las Víctimas Contra Las Violencias/Argentina.“No todas las personas se sienten inclinadas a ayudar a las víctimas. Es por eso que nuestro trabajo es un desafío”, Eva Giberti.

En general, es una abuela o una vecina quien llama para denunciar el abuso de niños o niñas. Nos encontramos que pocas veces la gente quiere hacer la denuncia penal y presentarse ante el tribunal. Eso me lleva a concluir que, en realidad, hay una gran complicidad con el abuso sexual de niños y adolescentes, porque la gente no quiere aparecer acusando a los abusadores. Además, no todas las personas se sienten inclinadas a ayudar a las víctimas. Es por eso que nuestro trabajo es un desafío.

En 1962, cuando empecé a investigar la violencia, llevé a cabo el primer estudio sobre padres y castigo en el Hospital de Niños para identificar quiénes han sido las víctimas históricamente: los ancianos, los niños, y las mujeres, y me sorprendió descubrir que el 90 por ciento de las madres aceptaron golpear a sus hijos. Es la naturalización de esa violencia.

No pensé oírlo

En una marcha el 21 de febrero, un dirigente sindical subió al estrado y dijo que el 8 de marzo las compañeras iban a hacer paro –ahí abrimos los ojos– y agregó que, para ello, los varones tomarían nuestro lugar en el trabajo. Yo que tengo 89 años, nunca soñé que iba a escuchar esas palabras de boca de un sindicalista.

Esto es lo que se ha ganado, es un paso más allá del movimiento #NiUnaMenos, es un avance que no tiene límites. Estamos en camino de cambiar el mundo, que es lo que originalmente planteó el movimiento de mujeres al decir que éste no es el mundo que queremos.

 

Eva Giberti es trabajadora social y psicóloga argentina. Desde 2006, dirige el programa Las Víctimas Contra Las Violencias en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Argentina.

 

Lee también 5 formas de ayudar a eliminar la violencia contra las niñas.

 

 

 

 

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Comentarios:

  1. La violencia machista y patriarcal, es la respuesta a la impotencia del hombre (varón o mujer) con miedo.