Vacunas para cada niño en Mosul

La Dra. Rivah y sus colegas del centro de atención primaria de la salud de Al-Quds, en el oeste de Mosul, Iraq, se esfuerzan por mantener quieto durante un momento y poder ponerle una vacuna contra la poliomielitis a Mohammed, un niño de dos años.

Finalmente, consiguen calmarlo el tiempo necesario para ponerle dos vacunas seguidas. Para cuando Mohammed se da cuenta de lo ocurrido y comienzan a caerle lágrimas de los ojos, la Dra. Rivah ya está actualizando su tarjeta de inmunización y sus colegas están preparando una nueva ronda de inmunizaciones para el siguiente joven paciente.

Unos meses después de las operaciones militares para recuperar Mosul, centros de atención primaria de la salud como el de Al-Quds siguen supliendo carencias fundamentales. Algunas clínicas –que no cuentan con todos los recursos de un hospital– están funcionando a un ritmo mucho mayor de lo normal. “Este centro de atención primaria de la salud ayuda a los vecinos. Y no solo viene gente de cerca; a veces también vienen desde muy, muy lejos en busca de ayuda. Sin embargo, no somos un hospital, la gente no se queda aquí a pasar la noche”, explica la Dra. Rivah.

Los oscuros pasillos del centro de salud, de dos plantas, están abarrotados de gente. Los edificios que lo rodean están destruidos, ya que el oeste de Mosul fue objeto de duros ataques durante las operaciones militares que tuvieron lugar el año pasado para recuperar la zona.

A child held by his mother with a tear rolling down his eye.
© UNICEF/Iraq/2018/SparksMohammed (2 años), con su madre, recibe la vacuna contra la poliomielitis en el centro de atención primaria de la salud de Al-Quds, al oeste de Mosul, Iraq.

Algunas personas necesitan servicios rutinarios; otras, acuden por emergencias. Las mujeres van en busca de atención obstétrica: por ejemplo, para dar a luz. Esto permite a los trabajadores concienciarlas sobre la vacunación. “A las madres que dan a luz aquí les hablamos sobre el programa de inmunización para que sepan a dónde ir y cuándo hacerlo”, explica la Dra. Rivah, enseñando un calendario preimpreso sobre la tarjeta de inmunización que muestra con claridad las vacunas que deben administrarse a cada edad.

Las instalaciones médicas quedaron gravemente dañadas durante las operaciones militares que tuvieron lugar para retomar Mosul en 2017. Además de los habituales y prolongados cortes de electricidad, también hubo una grave escasez de medicinas. Los hospitales solían ser objeto de ataques y hubo muchos médicos y enfermeros entre las 800.000 personas que abandonaron la ciudad. La Dra. Rivah fue una de las que se quedó. Tal y como explica, “llevo trabajando aquí cuatro años. No me fui, pero sí tuve que dejar de trabajar durante un tiempo”.

Para muchos residentes, sigue siendo difícil venir hasta el centro de salud. Una de las formas más eficaces de garantizar que los niños reciban sus vacunas es que los propios proveedores de servicios médicos vayan adonde estén. “También contamos con vacunadores que van por los vecindarios aconsejando a los padres que vacunen a sus hijos”, afirma la Dra. Rivah.

A female doctor wearing a traditional head scarf smiles.
© UNICEF/Iraq/2018/SparksEn 2017, los hospitales de Mosul fueron objeto de frecuentes ataques, y hubo muchos médicos y enfermeros entre las 800.000 personas que huyeron de la ciudad. La Dra. Rivah (en la imagen) fue una de las que se quedaron.

Las iniciativas de vacunación están teniendo resultados positivos. En Iraq se logró eliminar la poliomielitis en 2017, después de dos rondas de días de inmunización nacional contra la poliomielitis llevadas a cabo por el Ministerio de Salud, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF que llegaron a más de 5,6 millones de niños menores de cinco años. Además, UNICEF colaboró en campañas de vacunación masiva y de control de la nutrición para los niños que hubiesen estado en zonas afectadas por conflictos. Más de 306.000 niños menores de 15 años recibieron vacunas contra la poliomielitis en Mosul, y cerca de 300.000 fueron vacunados contra el sarampión y la rubeola.

En 2017 se consiguió eliminar la poliomielitis en Iraq, después de dos rondas de días de inmunización nacional contra la poliomielitis que llegaron a 5,6 millones de niños menores de cinco años

La inmunización es solo una de las actividades relacionadas con la salud impulsadas por UNICEF en Mosul, donde también proporciona suministros de la cadena de frío y formación para los trabajadores del gobierno que llevan a cabo vacunaciones puerta por puerta. Pronto, UNICEF trabajará con el Departamento de Salud para ayudar a rehabilitar servicios de agua para los hospitales de la ciudad, en colaboración con la Cruz Roja de Qatar.

Para la Dra. Rivah, la inmunización es una de las formas más sencillas de evitar que los padres tengan que llevar a sus hijos al hospital a causa de enfermedades prevenibles. “Me alegra poder ayudar a la gente en este centro de atención primaria de la salud. Todos los que vienen han sufrido mucho. Tenemos disponibles todas las vacunas necesarias para mantener sanos a los niños”.

Jennifer Sparks es Consultora de comunicaciones para UNICEF Iraq y ha cubierto operaciones humanitarias en Oriente Medio y Norte de África.

 

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