Reabriendo escuelas en Uruguay durante la pandemia de COVID-19

2020 ha sido un año muy peculiar.

A finales de enero, comencé mi trabajo como Oficial de Educación en la oficina de UNICEF Uruguay. Un mes después, un nuevo mandatario asumió la presidencia del país y dos semanas más tarde se detectó el primer caso de COVID-19, lo que llevó a que el presidente declarara la emergencia nacional y el cierre de todas las escuelas.

Desde ese momento comenzamos a trabajar desde nuestras casas, lo que significó ayudar de forma remota al nuevo gobierno a lidiar con la pandemia de COVID-19. A pesar de no haber tenido la oportunidad de conocernos personalmente, tuvimos que establecer rápidamente vínculos de confianza con las nuevas autoridades.

Preocupados por las consecuencias negativas que pudiera tener el cierre de escuelas en los niños, niñas y adolescentes, nos propusimos diseñar una estrategia para apoyar el aprendizaje remoto desde el hogar. Uno de los primeros pasos fue proporcionar herramientas que permitieran a las familias afrontar la cuarentena, así como estrategias que facilitaran el aprendizaje a distancia. También organizamos reuniones virtuales con técnicos y autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública para abordar los principales desafíos relacionados con el aprendizaje de los niños y adolescentes.

Afortunadamente, Uruguay ya había invertido en conectividad desde el lanzamiento del Plan Ceibal en 2007, que proporciona a cada niño del sistema educativo público un ordenador portátil con conexión gratuita a internet, así como programas de formación para los docentes. Aprovechando el Plan Ceibal, UNICEF contribuyó técnica y financieramente a la continuidad del aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes. De esta manera, apoyamos la producción del programa de televisión Tiempo de Aprender, desarrollamos un curso de capacitación docente sobre educación digital y organizamos una serie de webinarios para docentes sobre temas relacionados con prevención y detección de la violencia y promoción del aprendizaje en casa.

 

A young girl in a classroom
© UNICEF/UN0349091Niños asisten a la Escuela rural nº 73 de San Pedro, Colonia, Uruguay, pocos días después de que se reanudaran las clases presenciales. Uruguay es el primer país de la región en retomar clases durante la pandemia de COVID-19

Las inversiones previas en conectividad digital permitieron una rápida transición al aprendizaje en el hogar luego del cierre de las escuelas. Asimismo, facilitaron que los niños y adolescentes se mantuvieran en contacto con sus docentes y compañeros de clase, favoreciendo su aprendizaje y bienestar. Sin embargo, sabíamos que se podía hacer más para mantener la continuidad de la educación. Mientras el Gobierno seguía ofreciendo alimentación, utilizando las escuelas como centros de distribución, también trabajamos conjuntamente en el diseño de un programa de becas educativas, dirigido a los adolescentes en mayor riesgo de desvinculación, cuyas familias se vieron más afectadas por las repercusiones económicas de la COVID-19.

Uruguay fue el primer país de América Latina en reabrir sus escuelas, comenzando en abril con las escuelas rurales con menos matrícula. A fines de junio, las clases presenciales se habían retomado en todas las escuelas del país. Aunque algunos se sorprendieron con la decisión, se trató de un proceso gestionado conjuntamente por las autoridades de salud y educación, que se ciñó al Marco global para la reapertura de las escuelas, elaborado por UNICEF y nuestros asociados.

La oficina de UNICEF en Uruguay trabajó con sus contrapartes del Ministerio de Educación y Cultura, la Administración Nacional de Educación Pública y el Ministerio de Salud compartió el Marco global para la reapertura de escuelas con sus contrapartes del Ministerio de Educación y Cultura y de la Administración Nacional de Educación Pública y este constituyó un insumo relevante para la elaboración del Protocolo de reintegro de estudiantes a centros educativos y de otros documentos oficiales. En coordinación con la Administración Nacional de Educación Pública y el Plan Ceibal, UNICEF también realizó una sistematización del proceso de reapertura de escuelas en Uruguay y relevó buenas prácticas docentes identificadas durante todo este período.

Desde que se reanudaron las clases presenciales en junio, las escuelas han permanecido abiertas con pocas excepciones. La asistencia comenzó siendo voluntaria, y los horarios escolares se han reducido, pero los estudiantes, sus familias y los docentes están haciendo todo lo posible para adaptarse a la nueva normalidad. El uso de recursos educativos en la plataforma en línea de Ceibal sigue creciendo, y es evidente que el aprendizaje virtual ha llegado para quedarse como una herramienta importante tanto para los docentes como para los estudiantes.

Ciertamente, ha sido muy interesante trabajar con los colegas del sistema educativo uruguayo en la protección del derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes durante la COVID-19. Como dije, el 2020 ha sido un año muy peculiar, pero, probablemente el más desafiante de mi carrera y de muchos aprendizajes.

 

Julia Pérez Zorrilla es Oficial de Educación de UNICEF Uruguay.

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Comentarios:

  1. Excelente iniciativa y un gran trabajo para continuar con la educación que es una de la bases mas importante y fundamental de una nación o de un pais ,esta comprobado que el trabajo en equipo es confiable y seguro para los seres humanos que colaboran para obtener un buen producto para todos.

  2. Celebro la decisión y cuidando la sanitización profunda de los planteles escolares, la higiene personal estricta de todos, así como la protección individual de nuestro mayor tesoro: los niños y las niñas.

  3. Felicitaciones colegas de este bello País Uruguay, autoridades visionarios que han visto en la educación de su pueblo como un modelo de desarrollo, todo es posible cuando hay desición y colaboración de todos los envolucrados en ésta bella lavor.
    Desde Guayaquil-Ecuador.
    Saludos.

  4. Realmente un gran esfuerzo por parte de educadores ,educandos y familia para no discontinuar aprendizaje y todo lo que conlleva. Familias y padres que en forma sorpresiva tuvieron y tienen que entrar en un mundo cibernético que ni idea tenían a su desarrollo ,no todos ,pero sí gran parte de ellos. Enorme esfuerzo y los niños ? Sean bendecidos ,grandes guerreros de esta guerra bacteriológica ,cuidemos de ellos. Gracias por tanto a ti y a Unicef .