La Caravana Deportiva: más allá de las medallas olímpicas

“Cuando era pequeño, era muy hiperactivo y mi madre no sabía qué hacer con mi energía”, cuenta Diogo Silva. “Siempre me metía en peleas con otros niños porque no soportaba perder cuando jugaba con ellos”.

La madre de Diogo, que trataba de encontrar un modo de controlar la energía de su hijo, decidió conducirlo a los deportes. Primero probó el karate y el judo y no le gustaron, pero cuando descubrió el taekwondo fue diferente. “El maestro de taekwondo me inspiró mucho y me enamoré de inmediato de ese deporte. Yo tenía siete años y ese maestro me cambió la vida”.

Diogo se embarcó entonces en una carrera profesional atlética que lo convirtió en un símbolo nacional del taekwondo en el Brasil. Representó a su países en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y de Atenas en 2004; también en los Juegos Panamericanos, donde ganó el oro en 2007 y el bronce en 2003; y del mismo modo en el Campeonato Mundial Juvenil de Taekwondo de 1998, donde obtuvo el bronce.

En la actualidad, Diogo ha dado la vuelta a la situación y el compromiso que alimentó su éxito en taekwondo lo dedica ahora a ayudar a los niños vulnerables del Brasil a descubrir el poder de los deportes. “Claro que me siento orgulloso de lo que conseguí como atleta”, asegura. “Pero estoy mucho más orgulloso de ser voluntario de la Caravana Deportiva del Brasil desde 2007”.

“Para mí, el deporte es mi vida”, afirma Diogo. “El taekwondo me enseñó muchas lecciones importantes que me han ayudado desde que era un niño: la importancia de jugar siempre de forma justa y respetando a los demás; de tener disciplina, estar centrado y trabajar mucho para tener éxito; de que no hay que rendirse nunca si se quiere ganar”.

“Todos los niños y las niñas del Brasil conocen nuestro deporte más famoso: el fútbol”, dice. “Pero muchos no están expuestos a otros deportes que les presenta la Caravana Deportiva, como el taekwondo, el voleibol y el baloncesto. Conocer distintos deportes puede brindar muchas más oportunidades para los niños, mejorar sus habilidades sociales y del día a día y ayudarlos a hacer sus sueños realidad”.

Durante los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, los niños de algunas de las favelas más pobres de la ciudad están teniendo la oportunidad de participar en la Caravana Deportiva. Hoy, Diogo introdujo a Rafaela, de ocho años, en el taekwondo.

“Los únicos deportes que conozco son el fútbol, por la televisión, y jugar en el agua en la playa”, asegura Rafaela. “No puedo practicar otros deportes en mi vecindario y tampoco hacemos muchos en la escuela. Nunca había visto el taekwondo y parece muy divertido”.

“Yo creo que lo mejor de los deportes es que también lo pasas bien con tus amigos”, sostiene. “Me gustaría aprender distintos deportes y volver a intentar practicar taekwondo. ¡Hoy me lo he pasado muy bien en la Caravana Deportiva!”

“Todos los niños tienen derecho a hacer deporte”, afirma Diogo. “Significa mucho para mí poder descubrir nuevas experiencias a niños como Rafaela”.

Un hombre habla con unos niños; uno de ellos levanta la mano
© UNICEF Brazil/Sabrina MesquitaDiogo habla de taekwondo con niños de las favelas de Río de Janeiro como parte de una Caravana Deportiva especial durante los Juegos Olímpicos de 2016.

Durante el primer año que Diogo trabajó como voluntario para la Caravana Deportiva en el estado de Sergipe, un niño pequeño le hizo una impresión imborrable. “Durante los tres días que dura una Caravana Deportiva, los niños tienen la oportunidad de aprender y practicar una gran variedad de deportes, pero este niño no se separaba de mí: sentía verdadera pasión por el taekwondo”.

Diogo se identificó con él: “Ese niño me recordó a mí cuando era pequeño y descubrí el taekwondo gracias a mi maestro. Pasamos mucho tiempo juntos y le enseñé todo lo que pude. Al final de los tres días, había logrado aprender algunos movimientos básicos del taekwondo; además, aprendió que era divertido y que el esfuerzo merecía la pena”.

Los deportes pueden cambiar las vidas de los niños de comunidades afectadas por la violencia, como muchas de las favelas de Río. “Los deportes proporcionan a los niños un desahogo y una desconexión saludables, pues le ofrecen alternativas a la violencia o al riesgo de consumir drogas y alcohol al tiempo que les ayudan a desarrollar habilidades sociales como el juego justo, el respeto y el trabajo en equipo. Los deportes son de verdad universales y también pueden contribuir a romper barreras de género, raza o situación económica porque animan a las niñas y los niños de distintos entornos a jugar y divertirse juntos”.

“Yo sé que los deportes tienen el poder de transformar sus vidas y que pueden ayudarlos a cumplir sus sueños. Los deportes son vida, y para muchos niños (como aquel niño pequeño de Sergipe) las Caravanas Deportivas pueden servir de inspiración para tener un futuro mejor”, asegura Diogo, que ahora es maestro de Taekwondo. “Más allá de todas mis medallas, ahora me siento orgulloso de ser voluntario dar ejemplo a los niños para que se inspiren y se beneficien del poder de los deportes”.

 

Kent Page es asesor superior de comunicación de UNICEF en Nueva York y en la actualidad trabaja en una misión con UNICEF Brasil.

 

Las Caravanas Deportivas son una iniciativa social de Disney y ESPN en alianza con UNICEF, el Instituto de Educación y Deporte y el Instituto Mpumalanga. Cada mes, los niños y los adolescentes de distintas comunidades vulnerables del Brasil participan en un evento de tres días de duración que incluye instrucción en fútbol, voleibol, tenis, taekwondo, baloncesto y otros deportes que enseñan profesores especializados e inspiran atletas como Diogo. Los talleres para profesores locales les enseñan a incluir los deportes y las actividades físicas en las vidas de los niños de sus comunidades. Desde 2005, más de 350.000 niños y 40.000 profesores de todo el Brasil se han beneficiado de los eventos de la Caravana Deportiva.

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