La vacunación de los niños yemeníes

He formado parte de campañas de vacunación en países con situaciones muy duras, pero ninguna de ellas me preparó para soportar la desolación que hay en Yemen. Un conflicto brutal, cuya gravedad ha aumentado desde marzo, está arrasando el país, y he venido para colaborar con nuestro equipo de aquí.

Salimos temprano para dirigirnos a un centro de salud de Saná respaldado por UNICEF. Podemos ver el miedo en los rostros de la gente a medida que se suceden bombardeos y tiroteos repentinos por la cuidad. Aun así, mantenemos la determinación de vacunar a los niños.

Después de visitar un centro de salud en el que atendemos a pocos niños, vamos a un campamento para desplazados internos. Lo que antes era una escuela, ahora acoge a unas 40 familias. Las clases se han convertido en dormitorios y los niños juegan por el recinto de la escuela. De esta forma, consiguen olvidar por un momento las bombas y las balas que les han obligado a huir.

Seis días para atender a cuatro millones de niños

Los niños yemeníes se enfrentan a la amenaza no solo de un conflicto, sino también de la malnutrición y las enfermedades. La interrupción en los servicios de vacunación puso a unos 2,6 millones de niños menores de 15 años en riesgo de contraer sarampión, una enfermedad que puede tener consecuencias fatales y que se contagia rápidamente en épocas de conflicto y de desplazamiento de personas. Por otro lado, la polio también sigue siendo una amenaza.

Se está llevando a cabo una campaña de inmunización de seis días para atender a estos niños. El objetivo de la iniciativa es vacunar contra la polio a más de cuatro millones de niños menores de cinco años procedentes de todas las partes del país. En algunos distritos seleccionados como prioritarios, el foco de atención está puesto en 1,5 millones de niños de entre seis meses y 15 años a los que se va a vacunar contra el sarampión.

Prevención de las enfermedades prevenibles

Salimos del coche y nos ponemos en marcha. El equipo contra la polio empieza a trabajar de inmediato. Entran muchos niños con sus familias y forman una cola para esperar el turno para ser vacunados.

Un equipo de UNICEF visita un centro de salud donde, por primera vez en 2015, estaban vacunando a niños contra enfermedades prevenibles.
© UNICEF/Yemen/2015/MagdUn equipo de UNICEF visita un centro de salud donde, por primera vez en 2015, estaban vacunando a niños contra enfermedades prevenibles.

Los niños, algunos de ellos acompañados por sus madres, pasan uno por uno y se les administran dos gotas de vacuna oral contra la polio y cápsulas con vitamina A. Se escuchan las risas de las mujeres: sus hijos están siendo protegidos contra asesinos prevenibles.

Como dice una de las madres: aunque nuestros hijos sobrevivan a las bombas y a las balas, podrían no sobrevivir a las enfermedades si no los vacunamos.

Nuestro conductor conduce con cuidado por medio de los escombros para llevarnos al destino siguiente. Algunas zonas de la ciudad están abandonadas, lo cual es un duro recordatorio del peligro de que haya bombas y balas.

Movilización de niños
A lo largo de estos seis días, más de 40.000 vacunadores y voluntarios se están repartiendo por todo el país para movilizar a las comunidades y localizar y vacunar a los niños.
Visitamos otro centro de vacunación para conocer de primera mano el modo en que se está desarrollando esta campaña tan ambiciosa. Aquí, los supervisores locales patrullan las calles en vehículos improvisados para la campaña con altavoces por los que anuncian los detalles de la vacunación.

Les pregunto por qué necesitan anunciar así la campaña. Los vacunadores van de puerta en puerta, y resulta que, como no hay electricidad, los timbres no funcionan, de manera que ahorran mucho tiempo si anuncian los centros de vacunación de esta forma. Entre los carteles y los altavoces, captan la atención de la gente en un radio de unos 8 kilómetros.

Es el momento de ayudar a los yemeníes
He quedado con un grupo de vacunadores que se han reunido para comer. Me cuentan que tienen una lista actualizada de las familias que viven por la zona, y la han compartido con las personas encargadas de acompañar a los vacunadores para tratar de convencer a las familias que se resisten a vacunarse.

Los vacunadores se sinceran y hablan de lo que les motiva en estos tiempos difíciles en los que reina la inseguridad. Todos coinciden en que este es el momento de ayudar a Yemen y a los yemeníes, a los que consideran su gente. Su valentía es contagiosa. De algún modo, siento aliviada la ansiedad y la preocupación que sentía por el riesgo al que me expuse al venir a Yemen y salir por una ciudad en la que las bombas y las balas son la nueva realidad.

Mi vuelo se ha retrasado por un bombardeo, y después regreso a Amán. No puedo dejar de quitarme el sombrero de pura admiración ante el nivel de compromiso del que he sido testigo, no solo por parte del equipo de UNICEF, sino también de los vacunadores y los padres; todos trabajan con ahínco en circunstancias muy difíciles para atender a los niños con unas vacunas que son decisivas para su salud.

El Dr. SM Moazzem Hossain es Asesor regional de salud de UNICEF para Oriente Medio y África del Norte, y tiene su base en Amán, Jordania. Esta publicación del blog está basada en una campaña de inmunización de seis días que tuvo lugar en Yemen en Agosto de 2015.

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