El acosador que llevamos dentro

La tensión se hizo palpable en nuestro círculo en cuanto pregunté: “¿Por qué creen que algunos han jugado mejor que otros?” Todos intercambiaron miradas nerviosas. Fue un niño algo robusto de unos 14 años el que rompió el silencio: “¡Han abusado de mí! ¡Se han aliado en mi contra!”

Aunque él no había perdido el juego, había estado a punto. La niña que perdió dijo: “Yo creo que he perdido porque he ‘atacado’ más a los demás. Pero también me he sentido traicionada por mis amigos”.

Nos acercábamos al final de la primera jornada de Digi-UNICEF CyberSAFE Bootcamp, un campamento de dos días y medio de duración en el que jóvenes de entre 12 y 16 años obtuvieron información sobre el ciberacoso y la captación de niños con fines sexuales y recibieron consejos para estar seguros en internet. El campamento formaba parte de una serie de iniciativas de UNICEF y Digi, un proveedor malasio de telecomunicaciones, y se diseñó para promover la ciudadanía digital y la seguridad, así como alentar a los adolescentes a utilizar la tecnología digital por su propio interés y por el bien de la sociedad.

Varias mujeres jóvenes conversan sentadas en el suelo
Digi/2016/AuQianZhengJuntas, trabajan para convertirse en ciudadanas digitales ejemplares en el futuro.

La mayoría de adolescentes y jóvenes de Malasia tienen acceso a internet. El país cuenta con la cuarta tasa más alta de “nativos digitales” (jóvenes de entre 15 y 24 años con al menos cinco años de uso activo de Internet) de todo el mundo. Pese al fácil acceso y a la familiaridad que tienen con internet, el 77% de los niños encuestados por Digi siguen pensando que el ciberacoso no es tan importante ni tan dañino como el acoso en la vida real. Por eso, se trataba del momento idóneo para darles unas clases de inmersión sobre la seguridad en Internet.

El entorno propicia el acoso

Con el fin de mostrar a los adolescentes lo fácil que resulta acosar a alguien o ser víctima de acoso, les pedimos que jugaran a un juego contra otros miembros de su equipo. ¿El castigo? Humillar al “perdedor” en las redes sociales.

Los integrantes del grupo con el que trabajé en esta actividad habían pasado un día entero jugando como compañeros contra otros equipos, pero ahora eran ellos quienes estaban enfrentados. A pesar de las lecciones sobre acoso que habían aprendido durante el día, no pudieron evitar ponerse unos en contra de otros. Sus respuestas desvelaron el enojo que llegaron a sentir.

Además, el juego demostró que el acoso en la vida social y en internet no son tan distintos. Ambos se alimentan de la necesidad de ser aceptados por los demás, de la presión de los compañeros y del sacrificio del más débil. Los resultados de un estudio llevado a cabo por Digi en 2015 revelaron que existe una estrecha correlación entre la presión social y el ciberacoso.

Siempre hay otra opción

Muchos preguntaron lo mismo: pero, ¿qué tenía que haber hecho? Si nuestro instinto nos lleva a convertirnos en adversarios, ¿qué podemos hacer para evitarlo?

Tan solo dos equipos de los 12 que participaron encontraron el modo: no tuvieron ningún perdedor. En grupo, decidieron que no sacrificarían a nadie y eludieron las normas para asegurarse de que todos tenían los mismos resultados al final.

Ellos demostraron que siempre hay un modo mejor de hacer las cosas, pero tenemos que esforzarnos por encontrarlo.

¿El acosador que llevamos dentro?

Los jóvenes aprendieron que por mucho que afirmaran que acosar a alguien no está bien, la propensión a hacerlo en determinadas circunstancias es tan fuerte y engañosa que a menudo es difícil de identificar pese a la educación y la concienciación.

En realidad, todos tenemos el potencial para ser acosadores o para ser víctimas de acoso cuando menos lo esperamos. Si queremos lograr que internet sea más seguro, tenemos que recordar que debemos reaccionar o actuar de la misma forma tanto en internet como en la vida real. La clave reside en tratar a los otros como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

“Los jóvenes deben ser precavidos a la hora de elegir con quién hablan y el modo en que actúan en internet, porque hay personas que pueden ser crueles sin darse cuenta”, afirmó una niña de 14 años en un video que grabó para Digi acerca de la seguridad digital. “Es bueno sentirse seguro en internet, pero también es importante recordar que detrás de cada pantalla hay una persona. ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera una obscenidad a través de la pantalla?

Diana Chai es Oficial de Comunicaciones Digitales en la Oficina de País de UNICEF en Malasia

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