Vacunas que salvan vidas

Casi abre los ojos y mira el mundo, aunque no lo ve. Hoy, a pesar de la lluvia, el pequeño Josué está aquí. “No importa si hay mal tiempo. Lo más importante es ponerle la vacuna”, dice su padre. Mamá y papá le trajeron para vacunarse al policlínico Docente Universitario 19 de Abril en la comunidad habanera La Timba, aunque él sigue dormido.

Yusneysi y Jorge, sus padres, tienen un hijo 12 años mayor, Kevin, y hace dos años perdieron un embarazo cuando buscaban darle un hermanito. Ahora lo han conseguido y no permiten retrasos en el calendario de vacunación del pequeño Josué.

Aunque los padres desconocen el número de vacunas que le han puesto a su niño y el nombre de todas las enfermedades que intentan prevenir, confían en la atención de salud que le han dado y leen todos los nombres extraños en el carnet de salud infantil de Josué. Quieren que siga los pasos de Kevin, quien, tras recibir todas sus vacunas, nunca experimentó estas enfermedades, que en Cuba, son prevenibles.

UNICEF 2017 / Castillo GonzálezJosé y Yusneysi, padres de Josué, consideran que es vital aplicar las vacunas a su bebé con regularidad.

Cuba eliminó el sarampión en 1993, la rubéola hacia 1995 y, en el año 2012, erradicó la parotiditis. La prevención de enfermedades a través de las vacunas es una forma segura y eficaz. El impacto del Programa Nacional de Inmunización está fundamentado en la necesidad de realizar estos procesos sistematizadamente, de manera que se pueda evitar la presencia de nuevos casos.

“Esta atención es fundamental en una etapa en que un niño tan pequeño es inmunizado contra tantas enfermedades que le pueden llevar a la muerte”, comenta Yusneysi. Para facilitar la vacunación, “la enfermera a cargo del centro de vacunación realiza visitas al terreno, conversa con las familias y con los médicos del territorio”, incluso antes de la concepción del embarazo.

También en La Habana, en el municipio Regla, Ileana, la enfermera, vacuna a niñas y niños desde hace más de 10 años. Les ve crecer. Ha vacunado a sus hijos y nietos.

UNICEF 2017 / Castillo GonzálezLa enfermera Ileana ha visto crecer varias generaciones de niños y niñas que ha vacunado. “Para mí es un orgullo haberlos vacunado. Esa es mi razón de ser”.

“Cuando el niño está inmunizado, se están previniendo enfermedades virales y bacterianas” dice Ileana. “Por   ejemplo, desde que comenzó la campaña de la polio en nuestro país, la poliomielitis se erradicó”, continúa, mientras muestra un termo azul con 4 bolsas de hielo, lo que asegura que no se rompa la cadena de frío requerida para que las vacunas sean seguras.

UNICEF 2017 / Castillo GonzálezEl termo forma parte de la cadena de frío que garantiza UNICEF para la conservación de las vacunas.

Ella describe el sistema de vacunación cubano y comenta sobre la vacuna PRS contra la parotiditis, la rubéola y el sarampión que inyecta a quienes cumplen su primer año de vida. Tres enfermedades que actualmente no constituyen un problema de salud en el país, dada la periodicidad con que se ha realizado el programa de vacunación generación tras generación.

UNICEF apoya el Programa Nacional de Inmunización a través de la compra anual de entre 70.000 y 100.000 dosis de la vacuna PRS, alcanzando coberturas de vacunación superiores al 95% en todos los municipios del país. Además, uno de los objetivos de la cooperación con el sistema de salud cubano está dirigido a mejorar la calidad de la atención y la capacidad de aplicación de vacunas seguras.

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Comentarios:

  1. Gracias por regalar vida a cada niño, merecido presente, ojala todos los niños del mundo tengan la dicha ser atendidos como los niños cubanos