Un barrio muy poblado, pero con poca agua para beber

“No tenemos acceso a agua por tubería desde hace un mes. Ayer recogí agua de lluvia”, explica Gregorina, de 23 años, mientras se abastece del agua que distribuye un camión cisterna a su paso por Caucagüita, su barrio en Petare. Situada a las afueras de Caracas, Petare es una de las zonas más pobladas de Venezuela. Millones de personas habitan en las laderas de sus colinas, donde UNICEF les ofrece su apoyo en el terreno.

Gregorina, madre de tres hijos, acude al camión cisterna acompañada de su hija Duglianis, de 9 años, cargando con cubetas y botellas para recoger agua suficiente para su aseo personal, beber, cocinar y lavar la ropa.

“Hervimos el agua antes de consumirla. Sin embargo, una vez tomé agua sucia y me enfermé. Tuve fiebre y me salieron unos puntitos blancos por el cuerpo”, recordaba Duglianis a la vez que me enseñaba su hogar, y llamaba mi atención sobre un tanque de agua que tienen instalado en el interior de la vivienda. “Cuando no llueve y no vienen los camiones cisterna, tengo que ir a la casa de mi tía. Desde allí tengo que cargar unos bidones muy pesados, así que llego cansada a casa”.

A group of people gathered around a water taker
© UNICEF/UN0334266/Bunimov;Las familias se congregan con sus bidones alrededor de los camiones cisterna en Petare, Caracas. UNICEF busca la manera de ampliar el suministro de agua potable salubre a través de sistemas de reparación y ampliación, camiones cisterna y otras fuentes de distribución alternativas, con el fin de garantizar que ningún niño se quede atrás.

“No tener agua es verdaderamente estresante. Tengo que admitir que me pongo de mal humor cuando me doy cuenta que no dispongo de agua para cocinar o para lavar la ropa de la escuela de mis hijos”, confiesa Gregorina.

Entendí su malestar. Vivo cerca de su parroquia y también sufro a diario la falta de agua. Tener agua potable es un gran desafío para muchas familias en Venezuela, no solo para la de Duglianis. El racionamiento de agua es constante. Para responder a esta realidad, UNICEF ha reforzado su programa de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH, por sus siglas en inglés) en el país, con el objetivo de favorecer especialmente a las poblaciones más vulnerables.

A lady holding a folder talks to a another lady holding a baby.
© UNICEF/UN0334243/BunimovLa autora, Sendai Zea, Oficial de Comunicación en UNICEF Venezuela, conversa con Gregorina Sánchez, madre de tres niños, en Caracas. En las comunidades más vulnerables de Venezuela, las principales preocupaciones son el acceso, la cantidad, la continuidad del suministro y la calidad del agua.

“Una persona utiliza cerca de 7,5 litros de agua al día. Un camión cisterna transporta 12.000 litros”, explica Amilcar Espluga, miembro del equipo del programa WASH de UNICEF en Venezuela, mientras introduce en el camión cisterna las pastillas purificadoras de agua que distribuye UNICEF.

El acceso a agua potable está mejorando en las comunidades gracias al apoyo que brinda UNICEF. Parte de este trabajo consiste en distribuir pastillas y polvos purificadores para garantizar la salubridad del agua que transportan estos camiones entre las comunidades.

La cloración del agua de los camiones cisterna en Petare, una zona clave en las inmediaciones de Caracas, se realiza a través de un acuerdo con autoridades municipales. El trabajo conjunto de personal técnico, la comunidad y UNICEF ha permitido que, para junio de 2019, 28.600 personas se hayan beneficiado de acceso a agua apta para el consumo. 

 

Sendai Zea es Oficial de Comunicación en UNICEF Venezuela.

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