¿Tienen miedo de ir a la escuela los niños en América Latina y el Caribe?

Cuando leo esta afirmación en uno de los reportes sobre incremento de la violencia en nuestra región, no puedo dejar de preguntarme por qué en pleno siglo XXI y pese a todos los acuerdos y marcos firmados aún no podemos garantizar el derecho a la educación de niñas y niños. Y lo que es peor aún, no podemos garantizar el derecho a una educación libre de violencia.

Las estadísticas son alarmantes. Según el ‘Estudio Mundial sobre el Homicidio 2013’ de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, América Latina y el Caribe es la región con el índice más alto de violencia armada en el mundo. Las tasas de homicidios son de cinco a ocho veces mayores que las de Europa y Asia desde mediados de la década de 1950. Y la mayoría de víctimas son jóvenes de 15 a 29 años.

Pero ¿cómo afecta esta violencia la educación de niños y adolescentes? En varios países de nuestra región, principalmente Guatemala, Honduras y El Salvador, la presencia de grupos armados o pandillas y el fácil acceso a armas dentro y alrededor de las escuelas han provocado un clima de constante inseguridad y temor. No sólo los estudiantes, sino también docentes y directivos son en ocasiones amenazados y extorsionados. Esto genera no solamente un incremento del ausentismo o el abandono definitivo de la escuela, sino también el desplazamiento forzado, el reclutamiento por los grupos armados e incluso la muerte de niñas y niños.

Sabemos que es el Estado quien debe garantizar este derecho a la educación. Sin embargo, los retos son grandes y se requiere el apoyo de todos. Por eso, en el marco del evento global ‘Up for School’ celebrado este año en Nueva York y en el que se hizo un llamamiento para que la educación fuera considerada una prioridad en la nueva agenda del desarrollo, la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe dio a conocer la iniciativa ‘Escuelas y Comunidades Fuertes’. Presentada junto a la Coalición Empresarial Mundial por la Educación y World at School, esta campaña pretende visibilizar el impacto de la violencia en el sistema educativo y el modo en que los Gobiernos, comunidades, empresas privadas y actores locales pueden contribuir a fortalecer las políticas e identificar programas que promuevan la creación de espacios seguros y ambientes de aprendizaje protectores, en los que niños y niñas puedan desarrollar todo su potencial.

El ministro de Educación de El Salvador, Carlos Mauricio Canjura; visitó junto a la Especialista de Educación de UNICEF, Ruth Custode; y a representantes de la organización FHI360; la escuela bilingüe MS390 del barrio del Bronx, ejemplo de modelo educativo frente la violencia como el que promueve la iniciativa 'Escuelas y Comunidades Fuertes'
© UNICEF LACRO/2015/M. GonzálezEl ministro de Educación de El Salvador, Carlos Mauricio Canjura; visitó junto a la Especialista de Educación de UNICEF, Ruth Custode; y a representantes de la organización FHI360; la escuela bilingüe MS390 del barrio del Bronx, ejemplo de modelo educativo frente la violencia como el que promueve la iniciativa ‘Escuelas y Comunidades Fuertes’.

A esta iniciativa se han sumado ya los ministros de Educación de El Salvador y Costa Rica, Carlos Mauricio Canjura y Sonia Marta Mora, respectivamente; la primera Dama de la Nación de Panamá, Lorena Castillo de Varela; y el empresario guatemalteco Salvador Paiz. Todos están convencidos del poder de la educación para cambiar la vida de niños y niñas y se comprometieron a promover la iniciativa en toda la región y en sus países en particular.

“La educación es la única y más importante herramienta para salir del circulo de la pobreza”, aseguró Lorena Castillo. Para lograr que niños y jóvenes lleguen a la escuela sin temor, a una escuela en la que en lugar de armas existan libros, donde los problemas se resuelvan a través del dialogo y no a través de la violencia. Una escuela donde la comunidad trabaje con la propia escuela para prevenir la violencia y garantizar una educación sin miedo”.

La cuestión entonces sería ¿es posible cambiar esta realidad? En el marco del evento en Nueva York, tuve la oportunidad de acompañar al Ministro de Educación de El Salvador, Mauricio Canjura, durante una visita a la escuela MS390 ubicada en el Bronx. Este centro atiende principalmente a niños y niñas de origen hispano que provienen de hogares de bajos recursos y de zonas consideradas conflictivas. Su misión es asegurar un entorno protector donde el alumnado, los padres y madres de familia, docentes y directivos busquen la excelencia. Pudimos observar adolescentes disfrutando la lectura de “Percy Jackson y el ladrón del rayo”, utilizando la tecnología o tratando de resolver problemas matemáticos.

Era llamativo cómo los profesores y los padres y madres de familia estaban involucrados en las actividades de la escuela. Precisamente cuando pregunté cuál era la clave para reducir la violencia y aumentar la permanencia en el centro (94%) la respuesta fue simple: gracias a la participación de todos.

Éste y muchos otros ejemplos nos dan la respuesta. Es hora de actuar, por ello hacemos un llamamiento a sumarse a ‘Escuelas y Comunidades Fuertes’. Creemos firmemente que el derecho a la educación debe ser garantizado en todo momento, y estamos convencidos de que todos podemos ser parte de la solución y puedes marcar la diferencia para reducir la violencia y garantizar el derecho a la educación de todos los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe.

Más información sobre ‘Escuelas y Comunidades Fuertes’ aquí.

 

Ruth Custode es Especialista de Educación en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

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Comentarios:

  1. amor a su tierra,su familia y sius costumbresLa educacion es muy importante,pero una educacion indiscriminada como se hace en la mayoria de paises latinoamericanos,no es sino causa de muchos problemas.La educacion debe ser dirigida especificamente a las comunidades a las cuales se imparte,no es la misma educacion para los jovenes de la ciudad que para los del campo.La educacion no es solo aprender conocimientos teoricos sobre distintas ciencias,es inculcar valores a los jovenes,

  2. Me complace leer que alguien se está interesando en los altos niveles de violencia en estos países y me duele ver cómo los gobiernos no hacen nada por buscar solución al problema! Personalmente, e tratado de recaudar firmas en Change.org para precionar al gobierno que se interese por los niños y erradique las pandillas pero hacen oídos sordos! Espero seguir escuchando de este tema y poder ayudar en lo necesario!

  3. No nada peor que ver situaciones de maltrato de estudiantes que atacan un estudiante y otro en grupo, esas imágenes publicados en Facebook ,hoy justo hoy, son adolescentes que toman acción en grupo y maltrata a uno solo estudiante hasta derramar sangre y continuan realizando el golpe una y otra vez, solo quiero saber que estamos asiendo las escuelas para terminar con tanta violencia en lugares públicos en vista de los propios estudiantes y festejan esa acción tan inhumana, que tiene suceder para frenar esta situación, mas víctimas?, mas muerte en manos de adolescentes que son los futuros de nuestro mundo? que mundo estamos preparando para nuestros niños, por favor tomen cartas en el asunto, es hora de motivar a los padres de familia, tener hijos, es una responsabilidad dedicación en casa y en cadena con las escuelas, es el deber de todos.

  4. Yo también soy niña, y creo que estos chicos se merecen la educación adecuada. Porque vivir entre la violencia es algo muy triste y es más triste que esto afecte a niños que tienen toda una vida por delante, como yo no puedo ayudar con dinero voy a ayudar rezando o haciendo cosas para que estas personitas que se merecen una infancia mejor la puedan tener.

  5. La base de una buena educación son los integrantes de la familia: padre, madre, abuelos, tíos y todos aquellos que convivan diariamente en el hogar, sin los llamados a construir los cimientos de formación de aquel nuevo ser humano que llega al mundo. Los centros educativos deben pensarse como segundos hogares donde el estudiante va a recibir información de determinadas materias que van a ser la pauta para el desarrollo intelectual, los mismos que serán acompañados de valores que ayudarán a resolver problemas a futuro en el contexto laboral y social. Los directivos, maestros y personal de apoyo tienen la obligación de realizar el rol de madres y padres formadores de personalidades positivas en todos los aspectos. Uniendo a la comunidad que integra el contexto social con la comunidad educativa tendremos un arma poderosa e invencible contra cualquier tipo de violencia que aseche a nuestros infantes. No esperemos de brazos cruzados la intervención estatal que muchas veces tarda demasiado, empecemos ya, porque esta en juego el futuro de nuestros infantes y el futuro de una sociedad que pide cambios positivos a gritos.