¿Subvenciones universales para niños? Seis cuestiones a tener en cuenta

Hoy se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Pese a los notables avances conseguidos en las últimas décadas, 736 millones de personas siguen viviendo en situación de pobreza extrema. Lo más preocupante es que los niños se ven afectados de manera desproporcionada: ellos constituyen alrededor de una tercera parte de la población mundial y, además, representan la mitad de quienes encuentran dificultades para sobrevivir con menos de 1,90 dólares al día. Por si esto fuera poco, 689 millones de niños viven en hogares multidimensionalmente pobres.

Los niños no solo tienen más probabilidades de vivir en situación de pobreza, sino que también se enfrentan a consecuencias que les afectarán de por vida, como una salud y una nutrición precarias y la mala calidad o la ausencia de educación.

Mapa de tasas de pobreza infantil extrema por país

 

Abordar la pobreza infantil e invertir en los niños son formas de defender su derecho a vivir vidas dignamente con oportunidades. Si bien esto ya debería ser motivo suficiente para actuar, al tomar decisiones complejas sobre políticas también es importante tener en cuenta que lo que beneficia a los niños, beneficia del mismo modo a la sociedad: invertir en los niños conforma las bases de la cohesión y la prosperidad futuras, tal y como subraya el Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial.

Ampliar las transferencias en efectivo para niños podría ser una forma de alcanzar los ODS dirigidos a erradicar la pobreza infantil extrema y reducir a la mitad la pobreza infantil multidimensional. Está demostrado que las transferencias en efectivo son un tipo de protección social que permiten abordar la pobreza infantil y mejorar el bienestar de los niños, y repercuten de forma positiva en la salud, la educación y la seguridad alimentaria. Aunque el poder de las transferencias en efectivo está bien documentado, existen lagunas significativas en lo relativo a su cobertura. Según estimaciones, solo una cuarta parte de las familias de todo el mundo tienen acceso a ayudas en efectivo, y dos de cada tres niños no tienen acceso a ningún tipo de cobertura de protección social.

Two girls in school uniform clasp each others hands while playing on empty wooden benches in a room with grille windows.
© UNICEF/UNI140569/Khan(Derecha) Bristi, de 10 años, juega con su compañera de clase en Kortitola Memorial High School en Tikatoli, Dhaka. La vida no ha sido fácil para Bristi, quien vive con una discapacidad. Las cosas han mejorado desde que su familia comenzó a recibir ayuda monetaria del gobierno en el marco del proyecto de Child Sensitive Social Protection, apoyado por UNICEF.

¿Es hora de conceder a cada niño una subvención en efectivo?

UNICEF lucha para lograr avances universales en materia de protección social para los niños, tal y como recoge la Convención sobre los Derechos del Niño y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, cabe preguntarse si una subvención universal en efectivo podría ser una forma efectiva de conseguirlo.

A continuación, presentamos algunas cuestiones y preguntas que debemos entender mejor:

 

1. Abordar errores de exclusión y utilizar los escasos recursos de manera efectiva

Cada vez hay más pruebas que sugieren que ciertos métodos específicos, como la determinación indirecta de los métodos de vida, pueden dejar de lado a elevadas cifras de personas que viven en situación de pobreza. Se estima que los errores de exclusión varían entre un 30% y un 40%, si bien a veces llegan al 93%. Los enfoques universales pueden abordar esos errores, pero, en la práctica, ¿quedarían los recursos restantes demasiado dispersos como para lograr un cambio? ¿Existen métodos específicos más efectivos? ¿Cómo varía la efectividad según el contexto?

 

2. Dignidad y vergüenza

La relación entre pobreza y vergüenza se ha establecido de forma muy clara en muchos países y contextos, y existen cada vez más pruebas de los efectos especialmente perniciosos que tiene en los niños. En países como la India, los programas de protección social que abordan explícitamente los casos de personas en situación de pobreza suscitan el problema de la estigmatización de los destinatarios, a los que se etiqueta como “vagos”. El estigma también es una realidad común en países de altos ingresos. Las subvenciones universales en efectivo pueden abordar estas cuestiones, pero los responsables de la creación de políticas deben saber cómo de extendidos están estos problemas y si existen formas de tratarlos.

A lady holding a swaddled baby and a small girl standing with her, looking into camera.
© UNICEF/UNI190796/ShresthaMaiya Ramtel, de 26 años, con su hija Prativa de 4 años y su bebé Angela de 4 meses en su hogar en Nepal. La hija de 4 años de Ramtel califica para el subsidio en efectivo otorgado por el gobierno. UNICEF está colaborando estrechamente con población vulnerable a través del Gobierno en el marco del “Proyecto de transferencia de efectivo de recarga de emergencia”.

3. Costes administrativos

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el coste administrativo medio para los regímenes universales es del 3%, mientras que para programas específicos es del 11%. Los principales factores que causan estos costes son la renovación de la selección y certificación de beneficiarios. Estos procesos también pueden aumentar el riesgo de exclusión para los más desfavorecidos. ¿Hasta qué punto es significativo el ahorro de costes de una subvención universal en efectivo? ¿Qué repercusión podrían tener en las prestaciones y en la cobertura si se reasignan y cómo varían en función del programa?

 

4. Economía política

La protección social universal puede frenar o reducir los factores causantes de la desigualdad, lo cual repercute de manera positiva en la cohesión social, los sentimientos de solidaridad y la conexión entre distintos grupos sociales. Además, una subvención universal para niños que aporte beneficios en distintos niveles de ingresos y ayude a generaciones futuras podrá reforzar la ayuda en materia de políticas, así como la sostenibilidad de los programas. ¿Cuáles son las repercusiones empíricas de los distintos tipos de programas sobre desigualdad? ¿Han demostrado los programas universales ser más sostenibles desde el punto de vista político?

 

5. Implicaciones para otros programas

Las pruebas demuestran claramente que proporcionar subvenciones en efectivo a familias con niños puede ser una forma de abordar obstáculos económicos y mejorar los resultados de los niños. No obstante, algunos niños y familias pueden tener necesidades complejas que requieran otros servicios sociales relacionados con la salud, la educación y los cuidados. Ampliar una transferencia en efectivo para niños en detrimento de otros programas esenciales podría ser como dar con una mano y quitar con la otra. ¿Cómo puede lograrse un equilibrio correcto con políticas sociales que aborden todos los aspectos de la pobreza infantil y cómo pueden reforzarse unas a otras?

A banner featuring a young school girl holding a pencil close to her mouth. The text reads 'Universal Child Grants' and features the logos of UNICEF and ODI.
© UNICEF/2018Cada vez se habla más de las subvenciones universales para niños como un instrumento político para lograr la protección social universal y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El proyecto de subvenciones universales para niños, liderado por UNICEF y el ODI, se centra en apoyar y promover un debate informado sobre políticas y toma de decisiones relacionadas con transferencias en efectivo, protección social y los objetivos de reducir la pobreza y mejorar resultados en favor de los niños.

6. Financiación

De algún modo, esta es la clave de la cuestión. Un argumento esencial a favor de los enfoques específicos son los limitados presupuestos que el gobierno destina a la protección para los niños. Si se quieren lograr resultados, es fundamental aumentar los recursos disponibles para la protección social para los niños. Según estimaciones de la OIT, una subvención universal para niños menores de cinco años con un porcentaje de beneficios del 25% del umbral nacional de pobreza costaría en torno a un 1,4% del PIB en países de bajos ingresos y sería un gasto a largo plazo. Es significativo, pero no excesivo. Una subvención infantil universal de gran calidad conformaría las bases de una política social nacional a favor de los niños y, como tal, debería priorizarse. Pero, ¿existe voluntad política para que esto ocurra? ¿De dónde procederían los recursos?

Para analizar detalladamente estas cuestiones y valorar si estas subvenciones son la mejor forma de garantizar la protección social universal para cada niño, UNICEF, junto con la OIT y el Overseas Development Institute van a celebrar una Conferencia Internacional en febrero de 2019 en la que participarán expertos que han trabajado teniendo en cuenta las consideraciones mencionadas anteriormente. El objetivo será responder a las preguntas: ¿es el momento de conceder subvenciones universales para niños? Y, en caso afirmativo, ¿qué haremos para conseguirlo?

Aporta tu opinión sobre estas cuestiones en Twitter @UNICEFSocPolicy

 

David Stewart  es Jefe de Pobreza Infantil y Protección Social para UNICEF.

Ian Orton es Consultor sobre Protección Social para UNICEF.

 

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Comentarios:

  1. Considero que mientras los Gobiernos y Ministerios no provean mas proyectos de salud,de trabajo,de estudios,cooperativas la pobreza seguira’ en aumento mundial !!!!
    LA POBREZA SOLO ES EL PRODUCTO DE LAS MALAS FUNCIONES GUBERNAMENTALES SOBRE LA SOCIEDAD !!!!!