Por qué la nutrición y la lactancia materna son decisivas para el desarrollo sostenible

Dentro de nueve meses, dirigentes de todo el mundo asistirán en Nueva York a la Asamblea General de las Naciones Unidas y proclamarán con orgullo el comienzo de la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Basándose en la experiencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los ODS serán los objetivos más completos, más específicos y con mayor respaldo que el mundo haya trazado jamás. Los nuevos objetivos impulsarán las inversiones y la adopción de medidas, influyendo en las vidas de millones de niños y niñas.

UNICEF expuso sus prioridades para los ODS después de 2015 en nuestra Agenda para Todos los Niños. La nutrición ocupa un lugar central en esta agenda y se relaciona con casi todas estas prioridades: eliminar la pobreza, poner fin a las muertes infantiles prevenibles, mejorar las vidas de los adolescentes, responder a las crisis humanitarias y fomentar la resiliencia. Como se establece en nuestro informe  Mejorar la Nutrición Infantil: El imperativo para el progreso mundial que es posible lograr, una nutrición óptima es fundamental, sobre todo durante los primeros 1.000 días de vida, pues favorece la supervivencia de los niños y el pleno desarrollo de su potencial.

De acuerdo con el reciente Informe Mundial sobre Nutrición la desnutrición afecta a todos los países y a aproximadamente la mitad de la población mundial. Sin embargo, se han registrado progresos y se están fortaleciendo los sistemas de rendición de cuentas. Gobiernos y donantes, entre otros, están invirtiendo en la nutrición –una inversión inteligente. Sin importar el lugar, el rendimiento promedio por cada dólar invertido en nutrición es superior a 16 dólares.

Con este sólido argumento en favor de la inversión, ¿qué lugar ocupa la nutrición en los ODS propuestos?

El Grupo de Trabajo Abierto de las Naciones Unidas propuso 17 ODS con 169 metas. La nutrición solamente se refleja en un objetivo (el número 2) y en una meta (la 2.2): acabar para 2030 con todas las formas de desnutrición –incluyendo el logro de las metas acordadas a nivel internacional sobre retraso en el crecimiento y emaciación en niños menores de 5 años para 2025–, y hacer frente a las necesidades nutricionales de las niñas adolescentes, las mujeres embarazadas, las madres lactantes y las personas de edad.

En los ODS no se otorga a la nutrición la importancia que merece, a pesar de que existen abrumadoras pruebas científicas sobre las repercusiones de la desnutrición en la pobreza, la salud, la supervivencia, la educación, etc. No debemos subestimar ni perder esta oportunidad en favor de nuestros niños y niñas. Existe el riesgo de que el llamamiento para limitar el número de indicadores vinculados con las metas conduzca a la aprobación de apenas uno o dos indicadores sobre nutrición.

Esto sería un error.

En 2012, 194 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) coincidieron en seis metas para mejorar la nutrición de la madre, el lactante y el niño, que fueron aprobadas por la 65ª Asamblea Mundial de la Salud. Los indicadores elegidos son sensatos no solo porque son específicos, medibles, viables, realistas y de duración determinada, sino porque representan marcadores que permiten hacer seguimiento a la inversión más inteligente para incrementar el bienestar mundial.

Una de las metas de la Asamblea Mundial de la Salud era aumentar al menos en un 50%, para 2025, la tasa de alimentación exclusiva con leche materna para los niños menores de 6 meses. La lactancia natural es uno de los pilares de la supervivencia infantil, la nutrición y el desarrollo en la primera infancia, por lo que es imperativo que se refleje en los ODS.

Las prácticas de amamantamiento deficientes ocasionaron casi un 12% de todas las muertes de niños menores de 5 años en 2011, es decir, cerca de 800.000 defunciones. La lactancia natural previene la desnutrición y brinda a los niños el mejor comienzo en la vida, independientemente de que nazcan en países de altos o bajos ingresos, y en familias ricas o pobres.

En un centro anganwadi, en la India, una partera y enfermera auxiliar enseña a madres lactantes la técnica correcta para amamantar a sus hijos.
©UNICEF/INDA2014-00117/BiswasEn un centro anganwadi, en la India, una partera y enfermera auxiliar enseña a madres lactantes la técnica correcta para amamantar a sus hijos.

Desde la primera hora de vida del bebé hasta los dos años, o más tarde, la lactancia materna protege contra las enfermedades y la muerte.

Incluso en poblaciones con baja mortalidad infantil puede haber riesgos asociados con la falta de amamantamiento; por ejemplo, algunas infecciones, diabetes tipo 2 y obesidad infantil. La lactancia materna contribuye al sano desarrollo del cerebro, lo que redunda en ventajas educativas a largo plazo, como coeficiente intelectual más alto y mejor desempeño escolar. Por otra parte, amamantar a los hijos protege la salud de las madres, ayudando a espaciar los nacimientos y reduciendo el riesgo de hemorragia posparto, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer.

Además, el amamantamiento contribuye a la sostenibilidad ambiental. Es un alimento natural y renovable que no requiere empaque, transporte ni combustible para prepararlo.

A nivel mundial se recomienda iniciar el amamantamiento dentro de la primera hora después del parto y alimentar al bebé exclusivamente con leche materna (sin alimentos ni líquidos adicionales, incluyendo agua) durante los primeros seis meses de vida. Observar estas recomendaciones produce múltiples dividendos en muchos de los ODS que se han propuesto.

Los indicadores sobre lactancia materna no solo podrían incluirse en el Objetivo 2; también podrían incluirse, por ejemplo, para medir los avances hacia el Objetivo propuesto 3 , que insta a poner fin a las muertes prevenibles de recién nacidos y niños menores de 5 años.

Las pruebas científicas en esta materia son irrefutables. El calostro, esto es, la primera leche, inmuniza a los bebés al transferirles anticuerpos vitales y factores de crecimiento de sus madres, lo que evita la muerte precoz y protege a los recién nacidos contra las infecciones. El contacto inmediato piel a piel entre la madre y su hijo, y el inicio del amamantamiento dentro de la primera hora de vida, pueden disminuir significativamente la mortalidad neonatal.

Hoy en día, menos del 40% de los niños en todo el mundo son alimentados de manera exclusiva con leche materna durante sus primeros seis meses de vida. Esta cifra ha permanecido relativamente estable durante casi dos décadas y los ODS constituyen una oportunidad para lograr un cambio favorable. Aspiramos a que una nutrición óptima –que debe incluir la lactancia materna– forme parte de la Agenda para Todos los Niños – a fin de que todos los niños y las niñas tengan una oportunidad justa y equitativa de beneficiarse del mejor comienzo en la vida.

Instamos a los Estados Miembros y a las partes interesadas que participan en este proceso a incorporar en los ODS un mayor número de indicadores sobre nutrición, incluyendo la lactancia materna.

Al fin y al cabo, lo que puede medirse tiene más posibilidades de poderse realizar.

Werner Schultink es el Jefe de Nutrición en la Sede de UNICEF.

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Comentarios:

  1. Excelente expresión de lo que es la lactancia como medio de recurso sostenible