Por los sueños de mi hija

Desde muy temprano en la mañana, Selena, de diez años, y sus dos hermanas pequeñas comienzan a hacerse cargo de las tareas de la casa. Junto con algunas amigas del vecindario se dirigen después a la escuela, y en la tarde ayudan a cultivar maíz en el pequeño terreno que su familia tiene en su comunidad Tzotzil de Chiapas. Su mamá también trabaja muy duro en el campo, pero lo que obtienen del cultivo de la tierra no es suficiente porque no cuentan con las herramientas adecuadas y el terreno ya no es tan fértil como antes. Ante esta situación, el papá de Selena tendrá que alejarse de su familia para conseguir sustento.

El papá de Selena hace planes para salir a buscar empleo que no encuentran en su comunidad, por ahora se está recuperando de una lesión y no puede trabajar como albañil, con lo que mantenía a su familia. “Aunque para mí es muy duro dejar a mi mujer y a mis hijas,” afirma inquieto, “pienso volver a salir en cuanto me recupere de la espalda, porque es la única forma que tengo de atender a mi familia y de mandar a la escuela a mis tres pequeñas”.

El papá de Selena sabe lo mucho que le gusta la escuela a su hija y recuerda que su gran sueño es ser doctora y ayudar a su comunidad.  Lo que más le preocupa es que su hija tendrá que tomar el autobús o vivir fuera para estudiar la secundaria.  Él preferiría no irse lejos de su familia, pero no hay otra opción, porque eso es lo que hace un papá para apoyar los sueños de su hija.

©UNICEFMéxico/MauricioRamosUNICEF apoya comunidades indígenas para que todos los niños y las niñas tengan educación de calidad y el día de mañana contribuyan al desarrollo de sus comunidades. Así muchos niños pueden seguir estudiando y estar cerca de sus familias, porque con tu apoyo ayudamos a cumplir sus sueños.

 

Amaia López, cooperante de UNICEF México

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