Ofrecer a los niños una oportunidad

Las opiniones de los jóvenes están al rojo vivo. Tecnológicamente dotados, hambrientos de conocimientos y con una energía desbordante, los niños y los jóvenes de hoy se adaptan rápidamente. Están conectados. Esta es la generación que “está en la onda”.

Por ello, los dirigentes mundiales deben escuchar. Pero esto ocurre muy pocas veces. De alguna manera, el mundo sigue subestimando, pasando por alto y descuidando a los millones de guardianes del futuro de nuestro planeta. En la actualidad, todo lo que los niños probablemente ven es un mundo voraz que les niega su derecho a la igualdad de oportunidades y a la posibilidad de crecer.

A pesar de las leyes internacionales diseñadas para proteger los derechos de la infancia, las situaciones de emergencia y las crisis prolongadas afectaron la educación de alrededor de 75 millones de niños y jóvenes de 3 a 18 años. Muchos viven sin acceso adecuado a alimentos, vivienda, salud y educación. Muchos de ellos son víctimas de la trata de seres humanos y de la explotación sexual.

Unos 150 millones de niños menores de 14 años están involucrados en el trabajo infantil, a menudo en condiciones peligrosas. La trata de niños está en aumento y 5,5 millones de niños y niñas realizan trabajos forzosos, con miles más sujetos a los malos tratos, obligados a casarse y coaccionados para servir en milicias a pesar de la prohibición de tales prácticas bajo el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).

Durante décadas, los movimientos de derechos civiles y de liberación han combatido algunas de las peores opresiones, desde el colonialismo occidental al apartheid en Sudáfrica, la discriminación contra los afroamericanos y siglos de prejuicio contra adultos gays y lesbianas. En comparación, los derechos de los niños no han recibido la misma atención. Siguen siendo menoscabados incluso cuando los dirigentes mundiales se comprometen a lograr unos objetivos más ambiciosos en materia de salud, educación y seguridad mediante los recientemente aprobados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Aunque el número de niños y niñas en edad escolar primaria que no asisten a la escuela aumentó de unos 56,6 millones en 2010 a 59 millones en 2013, por ejemplo, la ayuda a la educación básica se ha reducido una vez más. Ha descendido en casi un 10% desde 2010.

El desafío más grande del mundo en la década que viene es cerrar la brecha entre dos cuestiones: por una parte, las oportunidades que se han prometido a los jóvenes, que ven como otros niños las disfrutan y dan por sentado; y por otra, la negación de sus oportunidades a medida que se les cierran las puertas y se eliminan las vías que conducen hacia estas oportunidades.

La buena noticia es que los niños en todo el mundo participan en campañas en favor de sus derechos. En Bangladesh, muchachas jóvenes están estableciendo zonas libres de matrimonio infantil. Niños trabajadores se han unido a la marcha mundial contra el trabajo infantil. Y un movimiento en favor de los derechos de las niñas que presiona para lograr acceso a la educación se ha apoyado en el ejemplo de Malala Yousafzai, de las más de 200 niñas todavía desaparecidas en Chibok, Nigeria, y de las 1.000 jóvenes embajadores mundiales de “Un mundo en la escuela”, una campaña que trabaja favor de que todos los niños vayan a la escuela.

Es el momento de que las personas progresistas en todas partes apoyen estas luchas en favor de la libertad. A continuación se presenta un conjunto de propuestas prácticas y a corto plazo que no sólo puede servir para impulsar los ODS, sino también para apoyar un movimiento mundial en favor de los derechos civiles para los niños y jóvenes.

Invertir en la infancia

Asegurar que los niños tengan las oportunidades que necesitan para prosperar y disfrutar sus derechos va a exigir recursos. Debemos centrarnos en conseguir que todos los niños acudan a la escuela y también en asegurar que la calidad del aprendizaje sea uniformemente elevada.

“La educación no puede esperar – Un fondo para la educación en situaciones de emergencia” puede atender las necesidades de alrededor de 80 millones de niños afectados por las crisis y las emergencias prolongadas. El fondo, puesto en marcha en mayo de 2016, contribuirá a compensar un dé cit anual de financiación de 8.500 millones de dólares necesarios para mantener el acceso de estos niños a la educación.

Además de aumentar la asistencia internacional, los países deberían adoptar presupuestos centrados en los niños sobre la base de sus recursos disponibles. En el artículo 4 de la Convención sobre los Derechos del Niño, los Estados partes están obligados a invertir en los niños hasta el máximo de esos recursos. Como resultado, un número creciente de países está diseñando presupuestos pensando especí camente en los niños. El Comité de los Derechos del Niño, con el apoyo de organizaciones de defensa de la infancia, ya está redactando un Comentario General sobre la inversión pública para lograr la realización de los derechos del niño, que servirá para aclarar las implicaciones políticas del artículo 4.

Defender los derechos del niño

Pero un aumento de los recursos no será su ciente por sí mismo. ¿Qué puede garantizar que los derechos del niño se cumplan o incluso que se tomen en serio?

Ninguna Convención de las Naciones Unidas ha sido rati cada por tantos países como la CDN. Pero en muchas zonas, estos derechos no se están aplicando. Asimismo, el Estatuto de Roma de 1998 reconoce la necesidad de adoptar medidas especiales para proteger a los niños como víctimas y testigos durante un proceso judicial, y exige que el personal judicial tenga conocimientos en temas de la infancia. Sin embargo, diversos actos delictivos que afectan a los niños y que están bajo la competencia de la CPI –la violación, la violencia sexual, la trata y el uso de niños como soldados– no se investigan debidamente. La impunidad sigue siendo generalizada.

El tercer Protocolo Facultativo de la Convención sobre un procedimiento de comunicaciones, que entró en vigor en abril de 2014, permite que los niños presenten directamente al Comité sobre los Derechos del Niño denuncias sobre las violaciones contra sus derechos, pero sólo si no se encuentra una solución a nivel nacional. Hasta febrero de 2016, sólo 26 países habían rati cado el protocolo, y los que más posibilidades tienen de violarlo son los que menos posibilidades tienen de firmar.

Una Corte Internacional para la Infancia,, junto con un Comisionado de la Infancia designado para cada país, es por lo tanto vital para abordar estas cuestiones pendientes.

Escuchar las opiniones de los jóvenes

Hay por lo menos otro requisito previo que posibilite reunir los recursos necesarios para ofrecer oportunidades seguras a los niños y establecer mecanismos jurídicos para proteger sus derechos. Los niños y los jóvenes necesitan efectivamente disponer de un mecanismo de políticas a través del cual puedan debatir estas importantes cuestiones. Los parlamentos de los jóvenes y otras plataformas para la participación son imprescindibles.

Una reunión anual del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en forma de Consejo de los derechos de infantiles tendría grandes repercusiones. En el transcurso del año,
un subconsejo para niños del Consejo de Seguridad podría examinar las cuestiones clave que se deben tratar.

Para que esto suceda, la Asamblea General de las Naciones Unidas debe organizar una sesión para niños y jóvenes,, preferentemente antes de su próxima sesión. Lo mejor sería llegar a un acuerdo sobre un Consejo de los derechos infantiles, que responda al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para el 70o aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 2018. Y para el 30o aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño en el año 2019, podríamos ver cómo se establece una nueva Corte Internacional para la Infancia.

El objetivo a largo plazo es mucho más simple: demos una oportunidad a los niños. Demos a los niños una voz. El futuro es suyo.

Gordon Brown, Enviado especial de las Naciones Unidas para la Educación Mundial

>> Las entradas de Gordon Brown, Angelique Kidjo y Kailash Satyarthi representan tres voces incluidas en la nueva edición de la publicación principal de UNICEF el Estado Mundial de la Infancia. Accede a más contenido en la versión digital de la publicación o en un PDF del informe completo.

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