Un nuevo día en Qayyarah, Iraq

El pasado 28 de agosto, el ejército iraquí retomó el control de Qayyarah, que había estado en manos de grupos armados. Un día después, UNICEF participó en una misión para evaluar las necesidades de las familias que viven allí.

Es la primera vez en dos años que las Naciones Unidas logra acceder a una ciudad después de haber estado controlada por grupos armados.

En Qayyarah hay 15.000 personas, además de las 4.000 desplazadas de Mosul.

El Especialista en Emergencias de UNICEF, Atheer Al-Yaseen, formó parte de la misión, y mantuvo una conversación con la Consultora de Comunicaciones de UNICEF, Chris Niles.

Cuando llegué a Qayyarah, me pareció que daba un salto al pasado, a mi ciudad natal de Bagdad después de la invasión de 2003. Había estado muchos años fuera como refugiado, y en 2003 volví por primera vez desde que era niño.

En Qayyarah, igual que lo que recordaba de Bagdad, no hay seguridad. Todo el mundo está consternado y tiene miedo. Hay cadáveres por la calle y la ciudad está plagada de minas y dispositivos explosivos improvisados. Hay cárceles militares, grafitis y banderas blancas por todas partes: en los coches, en los camiones y en los tejados de las casas.

Ese día hacía 48 grados y apenas podíamos respirar. Al replegarse, los grupos armados habían dejado abiertos grifos de crudo que se estaba propagando por la ciudad.

El crudo inundaba las calles y algunas partes estaban ardiendo, así que el aire estaba oscuro por el humo. Apenas se olía otra cosa, y los pulmones picaban.

Una nube oscura de humo sale de unos edificios en ruinas
© UNICEF Iraq/2016/WarfaLos incendios causados por el crudo quema los edificios derruidos por la guerra en Qayyarah.

Nadie abría la puerta de su casa. Y no podíamos culparlos: no sabían qué iba a ocurrir. El frente de guerra estaba a siete kilómetros y no se sabía si volverían los grupos armados. La gente había almacenado suministros básicos y permanecían en sus casas bajo llave. Era el instinto básico: comida y seguridad.

El trauma se podía ver reflejado en los ojos de los niños. Traté de hablar con ellos, pero se resistían a contestar. Vi cientos de niños y ninguno de ellos me dirigió la palabra, a pesar de que les hablaba en árabe. Les daba galletas; las aceptaban y salían corriendo. Su única forma de comunicación era hacer gestos de victoria.

Había un hospital en la ciudad, pero no se podía entrar porque algunos explosivos habían estallado en su interior. La clínica de salud primaria estaba rodeada por un río de crudo, así que tampoco se podía acceder a ella.

 La prioridad de UNICEF es el agua y el saneamiento. El petróleo está entrando en el río Tigris. El agua potable de la ciudad viene del río, y aunque la están filtrando, no la han tratado con cloración. Las familias con las que hablamos nos dijeron que tenían diarrea y fiebre. Estamos preparando suministros seguros de cloro para la planta de tratamiento del agua, además de un equipo médico móvil a tiempo completo.

Además, hemos distribuido 5.400 kits de emergencia a través del Mecanismo de Respuesta Rápida (MRR). Los kits contienen los suministros básicos necesarios para cubrir las necesidades de una familia de siete personas durante una semana.

No obstante, aún queda mucho trabajo por hacer.

 

Atheer Al-Yaseen es Especialista en Emergencias para UNICEF Iraq.

Chris Niles es Especialista en Comunicación para Emergencias para UNICEF Iraq.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con “obligatorio.”