A propósito de mapas, aplicaciones y terremotos

Cuando aterricé en Esmeraldas, Ecuador, no estaba seguro de lo que me esperaba. Llegué exactamente tres meses después de que un terremoto de magnitud 7,8 sacudiera el noroeste del país destruyendo todo a su paso. Esmeraldas, una de las provincias más vulnerables de Ecuador, fue la más afectada.

Yo había venido a Ecuador para formar a jóvenes preparadores para realizar cartografías digitales sobre los efectos devastadores del terremoto. Después, los jóvenes preparadores organizarían talleres para formar, a su vez, a sus compañeros. La iniciativa Mapas de la Juventud Opina de UNICEF tiene como objetivo empoderar a los jóvenes que viven en entornos difíciles mediante la tecnología de la cartografía digital. La tecnología –una aplicación móvil a la que se accede fácilmente– permite que, entre todos, puedan destacar en un mapa virtual las dificultades existentes en sus comunidades y utilizar ese mapa para concienciar a la población y promover el cambio.

Una mujer joven mira un teléfono
UNICED/HQ/LiatowitschUna joven formadora prueba la aplicación de cartografía digital de La Juventud Opina.

Yo ya había llevado a cabo formaciones sobre cartografía digital antes, pero nunca lo había hecho en una situación de emergencia ni tampoco en una zona sísmica activa.

Iba de camino hacia el lugar donde se inauguraría la semana de formación cuando presencié la primera réplica. Era como si hubiese varias taladradoras a mi lado perforando el suelo. No duró mucho, pero fue muy intenso y pasé miedo.

Tardé un rato en asimilar lo que acababa de ocurrir. Cuando lo logré, comenzó la espera: la espera de la siguiente réplica, que no se repitió hasta tres días después. Sin embargo, esa primera mañana en Esmeraldas me sirvió para darme cuenta de algo importante: lo difícil que debe ser vivir en un entorno donde ese estado permanente de incertidumbre es la norma.

Durante la primera parte de la formación, se invitó a los participantes a identificar las principales dificultades derivadas del terremoto. Aunque la mayoría de ellos ya se había acostumbrado a las réplicas, los formadores acordaron unánimemente que, además del daño físico, el trauma psicológico es el primer problema al que se enfrenta la gente joven. Los recuerdos de un acontecimiento tan devastador y el miedo a otro posible terremoto crean un estado permanente de ansiedad.

En circunstancias difíciles, en seguida nos sentimos impotentes y perdemos la esperanza y las ganas. Sin embargo, y al contrario de lo que esperaba, fui testigo de absolutamente lo contrario. Conocí a gente joven asumiendo papeles cruciales en sus comunidades, ansiosos por ayudar y formar parte de la solución.

Aunque había pocos servicios psicológicos disponibles, el apoyo entre colegas se ha convertido en uno de los tipos de asistencia psicosocial más esenciales en las comunidades afectadas. La gente joven está participando en actividades voluntarias: reparten comida, ayudan en las labores de reconstrucción y ayudan a los niños a permanecer a salvo.

Si tuviese que elegir lo que más me impresionó durante mi estancia en Ecuador sería esa actitud, ese deseo genuino de ayudar. Se trata de una realidad que olvidamos con demasiada frecuencia, una realidad ensombrecida por titulares y estereotipos negativos sobre la gente joven. Los jóvenes de todo el mundo están asumiendo papeles cruciales en sus comunidades, y el impacto de su esfuerzo será aún más fuerte si los demás los ayudamos y les facilitamos las herramientas adecuadas para lograr el cambio.

El proyecto de cartografía digital de Ecuador se ha puesto en marcha, los preparadores ya están formados y yo estoy de vuelta en Nueva York. Durante las próximas semanas, los jóvenes preparadores llevarán a cabo talleres de cartografía digital por Esmeraldas, comenzando así a plasmar sus conocimientos y alimentar el mapa virtual. Un mes después de mi viaje –en el cuarto mes después del terremoto de abril– tengo la esperanza de que hemos hecho una pequeña contribución al permitir que un increíble grupo de gente joven consiga cosas increíbles.

Mischa Liatowitsch es Coordinador de Participación Juvenil en la sede de UNICEF.

 

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