Los servicios de atención sanitaria se desmoronan en Yemen

Este ha sido otro día de ajetreo para la Dra. Ahlam Al-Maqtari y sus colegas del hospital de Al-Sabeen, en la capital de Yemen, Sana’a.

Infatigable, la Dra. Al-Maqtari trabaja largas horas sin descanso para dar tratamiento a los niños y niñas heridos y a otros pacientes que presentan complicaciones médicas llegados de todas partes de la ciudad.

“Ya en la primera semana de conflicto, recibimos tres casos de mujeres con partos complicados. Dos de ellas murieron por la pérdida excesiva de sangre, porque no pudieron llegar a tiempo al hospital debido a los enfrentamientos y a la falta de transporte”, dice la Dra. Al-Maqtari.

La situación es similar en todo el país. Los yemeníes que precisan servicios de atención médica enfrentan dificultades enormes. Hasta la fecha, más de 470.000 niños menores de 5 años han resultado directamente afectados por el cierre de 158 establecimientos sanitarios. Y los establecimientos que continúan abiertos disponen de pocos medicamentos para tratar a la infancia, y comienzan a escasear los suministros médicos esenciales, como vendas y jeringuillas, y otro material de importancia crucial. También falta combustible para el normal funcionamiento de los hospitales y los centros de salud.

“No hay electricidad en el hospital. No tenemos botellas de oxígeno. ¿Cómo vamos a funcionar así? Tenemos que usar las incubadoras para los recién nacidos y aplicar las anestesias sin oxígeno. ¿Cómo se puede operar sin la electricidad necesaria para que los equipos funcionen? Uno se siente impotente, como si le hubieran cortado las manos. Y se supone que tenemos que tratar a todos estos pacientes”, cuenta, exasperada, la Dra. Al-Maqtari.

Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan ayuda humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria. Imagen extraída de video de archivo.
Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan ayuda humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria. Imagen extraída de video de archivo.

Catástrofe humanitaria
Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan asistencia humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria. Según proyecciones de UNICEF, al ritmo actual de deterioro de los servicios sociales básicos, 2,5 millones de niños corren el riesgo de padecer diarrea, 1,3 millones están en peligro de sufrir neumonía y casi 280.000 podrían padecer malnutrición en los próximos 12 meses. El conflicto ha causado un parón en Yemen, que ya de por sí es uno de los países más pobres de Oriente Medio.

“Cada día, niños y niñas se despiertan al son terrible de los bombardeos y los enfrentamientos callejeros; y lo peor es que muchos de estos niños no tienen comida suficiente, carecen de agua potable, se alimentan mal y no pueden acceder a las clínicas de salud y hospitales cuando realmente lo necesitan”, explica Jeremy Hopkins, representante en funciones de la oficina de UNICEF Yemen.

Desde la escalada del conflicto en el mes de marzo, UNICEF y sus aliados se han organizado para proveer periódicamente al país suministros médicos y de agua saneamiento e higiene esenciales –por ejemplo, material quirúrgico, jeringuillas, medicinas, productos de higiene y pastillas para la depuración del agua–, a fin de mantener con vida a la infancia y las mujeres. Pero todo esto no es más que una gota de agua en el océano. Hasta que no se levanten las restricciones que impiden la importación comercial del combustible y los suministros alimenticios de los que dependen más del 90% de los yemeníes, millones de personas de este país están en peligro de sufrir un desastre humanitario como consecuencia del rápido colapso de los servicios de salud y de higiene.

La Dra. Nashwan Al-Husami trabaja en el hospital Al-Thawra de Taiz, ciudad donde en las últimas semanas han aumentado los enfrentamientos y el número de muertes de civiles.

“La sección de obstetricia y ginecología está ya cerrada debido a la escasez de personal, que en su mayor parte se debe a los bombardeos y los enfrentamientos casi diarios”, cuenta la doctora.

“Gracias a UNICEF, hemos recibido los suministros médicos básicos que permiten que el hospital continúe prestando servicio a la infancia y a las madres”.

De vuelta en el hospital Al-Sabeen de Sana’a, la Dra. Al-Maqtari y sus colegas se preparan para otra larga jornada en un quirófano que funciona sólo parcialmente. El sonido in crescendo de una sirena anuncia la llegada de otra ambulancia que transporta nuevos pacientes.

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