Los niños africanos en tiempos de crisis y conflictos

Tengo que confesar algo. ¿Me prometes que no me juzgarás?

La primera vez que oí hablar del “Día del Niño Africano”, no tenía ni idea de lo que era. Lo sé, lo sé, siendo una mujer joven de Kenya parece increíble, ¿verdad? ¡Pero Gracias a Dios que existe Google! Resulta que hay un día especialmente dedicado a celebrar al Niño Africano. Este año, el tema de debate será la violación de los derechos de los niños a causa de las crisis y los conflictos, y se abordarán las mejores formas de proteger las vidas de jóvenes inocentes.

Me apasiona mi continente. Mi pasión puede compararse con lo que sienten las feministas por el feminismo, así que verás que es bastante fuerte. Aquí hay riqueza, talento sin descubrir y una infinidad de recursos. Como dice Mallence, África es, con diferencia, el continente más rico del mundo, y yo no podría estar más de acuerdo con ella. Además de piedras preciosas, un paisaje sobrecogedor, plantas exóticas, vastos terrenos agrícolas, playas de arena, una hermosa cultura y una fauna fascinante, los niños son el tesoro más preciado que hay en África. Es aquí donde los niños deberían construir su futuro. Entonces, ¿qué estamos haciendo mal?

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¿Es codicia? ¿Egoísmo? ¿Sed de poder? ¿Es la influencia indeseada de Occidente? Con independencia de a qué o a quién se le eche la culpa de las guerras y los conflictos de África, una cosa queda clara: cuando azota una crisis, los niños se convierten en las víctimas indefensas y desafortunadas que se ven forzadas a soportar la peor parte de un conflicto en cuyo comienzo ellos no tuvieron nada que ver. Sus sueños se truncan, sus futuros se destruyen y ellos pierden la inocencia.

Durante un conflicto, se infringe y se viola el derecho que tienen los niños a estar protegidos contra la violencia, el abuso y la negligencia, así como el derecho a vivir con dignidad. En mi opinión, el abuso más devastador que hay contra los derechos de los niños durante un conflicto es el reclutamiento de niños soldados. Nadie sabe realmente la cantidad de niños soldados que hay en el mundo. No existe un registro de niños soldados ni tampoco se envía una notificación cuando los grupos armados secuestran niños o logran reclutarlos por la calle. Sin embargo, sí que sabemos que el número de niños a los que explotan como soldados aumenta conforme aparecen nuevos conflictos. Milicias, fuerzas de la resistencia, ejércitos nacionales y organizaciones terroristas reclutan niños soldados con la intención de utilizarlos como combatientes, escudos humanos, esclavos sexuales, cocineros y espías.

Niño soldado. ¿Cómo es posible siquiera que esas dos palabras vayan juntas?

Yo no entiendo por qué la gente lo hace. Por qué deciden utilizar a un niño para luchar en su guerra. Por qué la gente decide castigar a un niño por una maldita guerra. Qué pasa, ¿se quedaron sin adultos? ¿Cómo pueden transformar un lápiz de color en una bala? ¿Cómo toman la decisión consciente de ser partícipes de dejarle a un niño esa cicatriz para toda la vida? Sinceramente, no lo puedo comprender. Y tampoco debería. No debería estar tratando de entender por qué los adultos reclutan niños soldados, porque los niños soldados, ese término, ese concepto, esa práctica, no deberían existir.

Muchos niños de todo el mundo se ven afectados por el conflicto de forma negativa (lo que no quiere decir que un conflicto haya afectado jamás a un niño de forma positiva). Las milicias invaden y destruyen escuelas y patios de recreo. A los niños se les explota, se les pone en peligro y se les insensibiliza a la violencia. Experimentan pérdidas desgarradoras y, en ocasiones, incluso se ven forzados a presenciar los asesinatos brutales de sus seres más queridos. Dada la escasez de centros de rehabilitación, a esos niños traumatizados les quedan heridas psicológicas de por vida. Además, se les niega el acceso a necesidades básicas como comida, agua, cobijo y ropa, por lo que se ven obligados a luchar por su supervivencia.

Los dirigentes africanos deberían estar preparados y dispuestos a participar activamente para mitigar los efectos negativos que los conflictos causan en los niños mediante medidas como el establecimiento de centros de rehabilitación y rescate o el diálogo con las fuerzas opositoras.

Querida persona con un cargo de liderazgo y de poder, ya sea usted de África o de otra parte del mundo: antes de comenzar una guerra, piense en las vidas destrozadas de las que será responsable. ¿Cómo se sentiría si sus hijos y los hijos de sus hijos experimentaran la agonía que usted está dispuesto a infligir en otros?

La violencia nunca es la solución.

Carrie Belle es una antigua bloguera de La Juventud Opina de Kenya. Su eslogan es: “Soy como una hoguera y reto al mundo a que me extinga”. Aquí puede leer más entradas suyas (en inglés).

Aquí puede saber más sobre La Juventud Opina.

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