Las comunidades de Sierra Leona, en desarrollo

Hay dos cosas que te chocan de inmediato cuando llegas a Thigbonor, una aldea del cacicazgo de Lokomasama: el lugar está extremadamente limpio y la calle principal está casi desierta. Tras un viaje de cuatro horas en automóvil desde Freetown, la capital de Sierra Leona, aparcamos bajo una gran planta de plátano y seguimos las indicaciones que nos dieron para llegar a las afueras de la aldea. Más de una vez me he visto atrapado en África occidental cuando me prometían un “paseo corto a pie” bajo el sol caluroso pero, en este caso y pasados solo dos minutos, tras los árboles se desplegaba una gran pradera abierta en la que encontramos a los labradores de la aldea excavando, desmalezando y cultivando la tostada tierra fértil.

Por si todavía no nos había quedado claro que estábamos en un lugar organizado, una señal de cartón que había junto a la carretera describía lo que estaban haciendo allí. Con la ayuda de algunos hombres, mujeres y jóvenes trabajadores, esta porción de terreno se está transformando en una aldea de cultivo de quingombó y pimientos gracias a la orientación del Comité de Desarrollo de Aldeas (VDC, por sus siglas en inglés).

“Antes no existía nada como este VDC”, me asegura Aboubakar Kamara, jefe de la tribu y responsable del VDC, durante un pequeño descanso de su labor. Según cuenta, fue durante el brote de ébola, que quedó oficialmente erradicado el 7 de noviembre de 2015, cuando la comunidad se unió para trabajar.

Esta aldea de alrededor de 700 habitantes fue uno de los puntos de mayor concentración de infecciones de ébola, con un registro de, al menos, 25 muertes confirmadas. Durante el periodo de cuarentena que se impuso en la aldea, los cultivos que crecían en la tierra se echaron a perder porque los trabajadores tenían prohibido salir de sus casas.

Ahora, gracias al VDC, están volviendo a la normalidad. Los habitantes trabajan juntos los jueves y los domingos para poner en práctica el plan de acción comunitaria diseñado por ellos mismos y expuesto en un cartel informativo en el centro de la aldea. Entre las prioridades iniciales se encuentra un proyecto agrícola para relanzar la producción de alimentos, un nuevo retrete y, también, un esquema que anime a los habitantes a cumplir con la práctica de lavarse las manos como una herramienta de protección contra el ébola y otras enfermedades mortales. En todas las casas hay una instalación con una especie de fuente para poder lavarse las manos, hecha en la propia aldea con un bidón, una cuerda y un soporte de madera.

Un grupo de personas sentadas en círculo mantienen una reunión al exterior.
UNICEF SL/2015/JamesEl Comité de Desarrollo de Aldeas de Kambia 1 se encuentra para discutir acerca de las medidas que podrían tomar para mejorar la vida de su comunidad después del ébola.

Los grupos comunitarios (como los comités de desarrollo, los grupos de supervisión de vecindarios y los equipos de tareas de la aldea) desempeñaron un papel esencial en la eficaz respuesta contra el brote de ébola. El gobierno y algunas agencias como UNICEF esperan seguir labrando éxitos como los de los 18 meses anteriores. Aunque los grupos de desarrollo del cacicazgo y de la aldea existen en Sierra Leona en distintas variantes desde la época colonial, muchos de ellos ya no están en funcionamiento. Una tarea de cartografía comisionada por UNICEF en 2015 descubrió que el 31% de más de 1.200 VDC seguían activos en todo el país (y mantenían reuniones, como mínimo, una vez al mes).

OXFAM, aliado de UNICEF en el distrito de Port Loko, está trabajando para reavivar los VDC como un medio para que las comunidades adquieran más control y poder de decisión sobre su propio desarrollo. Cada VDC tiene de 11 a 13 miembros, entre los que se incluye el jefe de la aldea, una presidenta, líderes religiosos y tradicionales, maestros de escuelas, trabajadores de la salud y representantes jóvenes.

“La gente se sentía menospreciada”, sostiene Mohamed Bangura, coordinador de OXFAM en el cacicazgo. “Se iban a dormir y al día siguiente alguien había construido un retrete en la comunidad sin haberles consultado ni informado de nada”. Ahora, la idea es que cuando los responsables del desarrollo lleguen a una aldea, tengan en cuenta el propio plan de desarrollo de la comunidad en lugar de imponer un proyecto sin consultarles previamente.

A corta distancia en automóvil, en la aldea de Kambia 1, otro VDC ha priorizado la carretera principal de la aldea para estimular la industria local. Conforme llegamos, todos los miembros de la comunidad están armados de los picos y las palas que utilizan para trabajar en la mejora de la carretera.

El joven representante masculino del VDC de Kambia 1, Abdul Majid Kamara, me cuenta que el brote de ébola les enseñó cuánto podían conseguir si trabajaban en equipo. “Movilizamos a todos los jóvenes para organizar a la comunidad y proteger a nuestra aldea de gente de fuera que estuviera enferma”, decía. “Si hemos vencido al ébola, ha sido gracias a nuestra labor conjunta”.

Un grupo de personas trabajan en la carretera
UNICEF SL/2015/JamesLos habitantes de la aldea de Kambia 1, en el distrito de Port Lok, unen sus fuerzas para mejorar la carretera principal que conduce a la comunidad.

El proyecto que se está llevando a cabo en una escuela cercana muestra el poder de la movilización de la comunidad. Los miembros de la aldea decidieron construir su propia escuela sin esperar a recibir ayuda. Una vez establecidos los primeros cimientos y cuando la estructura levantaba tres capas de ladrillo de altura, recibieron la ayuda de un miembro del parlamento local, y el edificio ya está casi completo. El cambio abrupto del color inicial de los ladrillos que se colocaron durante la primera construcción atestigua cómo la comunidad comenzó el proyecto por sí misma, antes de recibir el respaldo de las autoridades.

De vuelta en la aldea de Thigbonor, justo cuando me estoy marchando, me encuentro con Yeanor Kamara, una joven de 19 años que perdió a su madre y a su padre a causa del ébola, del que ella se recuperó sola.

“Como superviviente, veo con optimismo y satisfacción la labor del Comité de Desarrollo de Aldeas”, me dijo. “Todo el pueblo se ha unido. Hay cosas que podemos hacer por nosotros mismos. Seguimos lavándonos las manos porque no queremos que vuelva el ébola. Es una práctica que no cuesta nada y que puede frenar enfermedades. Pero solo somos labradores de subsistencia, así que no podemos hacerlo todo”.

Y, cuando ya nos vamos, añade: “Echo de menos a mi familia, pero todo esto me da fuerza”.

 

John James es Especialista de Comunicaciones para UNICEF Sierra Leona

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con “obligatorio.”