La inmunización de la infancia: ¿cómo recuperamos el rumbo?

La inmunización es un método muy potente, pero a la vez sencillo, de salvaguardar el derecho fundamental de la infancia a la supervivencia y la salud. Las vacunas protegen a los niños y niñas menores de cinco años de enfermedades que pueden ocasionarles la muerte, ya que salva hasta tres millones de vidas al año.

El informe de evaluación del plan de acción mundial sobre la vacunación (PAMV) – la hoja de ruta hacia la consecución de la inmunización universal para 2020 – revela que el progreso en los índices de inmunización se está estancando. Este informe pone de manifiesto deficiencias en la cobertura que amenazan la vida de millones de niños y niñas, en especial los más vulnerables y excluidos.

Casi una tercera parte de los bebés de todo el mundo siguen sin recibir las vacunas básicas que pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pese a necesitar la inmunización más que nadie, los niños y niñas más pobres y marginados del mundo quedan sistemáticamente excluidos de los servicios. ¿Cómo es posible que algo tan crucial para la vida continúe fuera del alcance de tantas personas?

Lejos de la meta. La salud infantil: una asignatura fundamental pendiente
Vamos con retraso en cinco de los seis objetivos del plan de acción mundial sobre vacunas, por lo que corremos el riesgo de no lograr proveer inmunización para toda la infancia. Uno de los objetivos no alcanzados es la erradicación de enfermedades potencialmente mortales como el tétanos materno y neonatal, el sarampión y la rubeola.

Tampoco hemos logrado detener las nuevas infecciones por el virus de la polio. Entre 2011 y 2013 apenas ha mejorado la cobertura nacional de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, que es una inmunización fundamental además de un indicador clave del éxito del plan. Una tercera parte de los países de todo el mundo aún no han logrado el objetivo de inmunizar al 90% de su población infantil con tres dosis de esta vacuna tan decisiva para la vida.

Touma, de 45 años, es una trabajadora sanitaria en el Chad. Touma, que padeció polio, presta servicios sanitarios de primera línea desde 1988.
© UNICEF/PFPG2014P-0954/Touma, de 45 años, es una trabajadora sanitaria en el Chad. Touma, que padeció polio, presta servicios sanitarios de primera línea desde 1988.

Recuperar el rumbo
Las causas de que los avances no se mantengan son complejas. Entre ellas figuran la inadecuación de los recursos, la ausencia de prioridades, la falta de continuidad en los suministros y el aumento de los precios. En el informe, no obstante, se proponen soluciones claras para retomar el rumbo, pues aunque corremos el riesgo de no cumplir los plazos establecidos en el plan de acción mundial sobre vacunas, no es demasiado tarde para ampliar el alcance de la inmunización, tan fundamental para la vida, y para reavivar nuestro compromiso respecto de la vacunación universal.

A fin de proteger a los 21 millones de niños y niñas que no fueron vacunados en 2013 es preciso que los gobiernos y los aliados fortalezcan su compromiso de dar primacía a los programas de inmunización y de incrementar la financiación que se destina a la mejora de la cobertura y a la gestión de los suministros de vacunas.

La primera medida es llegar a los niños y niñas que no han recibido ningún tipo de inmunización y proteger mejor a los que no han recibido toda la inmunización necesaria. Esta tarea implica fortalecer el sistema de salud en general, dotándolo de establecimientos sanitarios, mecanismos de registro y trabajadores de la salud capacitados suficientes y mejorando la capacidad de la cadena de refrigeración. Pero quizás la medida más fundamental sea la voluntad política, ya que todos estos objetivos pueden alcanzarse si los países les otorgan la prioridad.

El éxito del plan de acción mundial sobre vacunas es ciertamente una cuestión de vida o muerte: aún mueren cada año 1,5 millones de niños y niñas de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas. Reavivando nuestro compromiso con el plan haremos que la inmunización universal sea una realidad para las generaciones futuras, salvaremos innumerables vidas y ayudaremos a niños y niñas de todo el mundo a alcanzar su pleno potencial.

Jos Vandelaer es el jefe de inmunización de la División de Programas, en la sede de UNICEF.

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