“Estamos vivos de milagro”

Más de 7.000 nuevos refugiados sirios (casi la mitad, niños) han huido del conflicto del noreste de Siria y han llegado a la región de Kurdistán en Iraq. Muchos de ellos son niños, mujeres y personas mayores. Casi todos han pasado noches enteras caminando largas distancias, esperando llegar a un lugar seguro. Todos llegan en malas condiciones físicas y psicológicas.

“Cayó una bomba cerca de nuestra casa. Mi hijo de cuatro años sigue traumatizado: lo recuerda todo, incluso el sonido de los morteros y las explosiones”, cuenta Awaz Subhi, una madre de tres hijos que huyó de la ciudad de Kobani con su familia.

UNICEF está trabajando en el campamento para crear espacios adaptados a los niños donde puedan atenderse sus necesidades de salud mental.

“Incluso cuando juegan, representan el conflicto. Tenemos grabados los recuerdos”, añade con tristeza.

Awaz explica que no es la primera vez que cruzan la frontera como refugiados: llegaron por primera vez al norte de Iraq en 2014, huyendo del denominado Estado Islámico, y se quedaron 11 meses en Erbil, capital de la región kurda en Iraq. Después, regresaron a casa.

“Quiero paz para mis hijos, pero me cuesta creer que las cosas vayan a volver a la normalidad”, afirma, con el agotamiento de alguien que ha presenciado demasiada violencia. “Estamos vivos de milagro, pero nos han destrozado la vida”.

© UNI00807/Iraq/RfaatSalih, de 10 años (camiseta blanca) y Salam, de cinco, son de Al-Hasaka, Siria. UNICEF y sus aliados ofrecen ayuda esencial para la supervivencia en la frontera entre Iraq y Siria.

UNICEF y sus aliados ofrecen ayuda esencial para la supervivencia a las personas más vulnerables de la frontera entre Iraq y Siria. Distribuimos agua y otros suministros básicos antes de transportar a los refugiados a los campamentos, donde tienen alojamiento y reciben agua, comida y otros servicios de primera necesidad, incluido el saneamiento. Además, hay equipos médicos disponibles.

La historia de Dalil Suliman es parecida: “Los ataques aéreos comenzaron tarde y continuaron toda la noche. En cuanto pude, vendí mi moto y pagué 400 dólares a un traficante para que nos ayudara a escapar”, cuenta Suliman, que huyó de Ras Ain con su familia, formada por cinco personas.

“Los niños se hicieron los valientes cuando nos acercamos a la frontera, pero están empezando a entender el significado de la guerra”, añade.

“La travesía para llegar a un lugar seguro fue muy difícil; han sufrido mucho”, explica Hamida Lasseko, representante de UNICEF en Iraq.

“Nuestra prioridad es que los niños recuperen cierta sensación de normalidad en su vida tan pronto como sea posible, e identificar a los más vulnerables, incluidos aquellos que quedaron separados de sus cuidadores cuando escaparon de la violencia”, añade.

En el suelo de una tienda de campaña, unos niños abren unos paquetes azules.
© UNI01451/Iraq/RfaatMajeed, de siete años (camiseta roja), Dlvin, de ocho, y Hesar, de cinco (camiseta azul) son de Hasaka, Siria. Están abriendo los paquetes de mecanismo de respuesta rápida (MRR) distribuidos por UNICEF y sus aliados.

Hasta la fecha, el equipo móvil de protección infantil de UNICEF ha identificado a nueve menores no acompañados en la frontera de Sahela, cerca de Duhok y Ninewah. Seis de ellos ya se han reunido con sus familias; las familias de otros dos han sido localizadas y se reunirán pronto, y otro niño sigue en el proceso de búsqueda de familia.

UNICEF está trabajando en el campamento para establecer espacios adaptados a los niños donde puedan atenderse sus necesidades de salud mental, y está creando espacios temporales de aprendizaje para que los niños puedan reanudar cuanto antes su educación. Los equipos de salud y nutrición también se encuentran activos, y están trabajando para vacunar a todos los menores de 15 años contra la poliomielitis y el sarampión con el fin de prevenir brotes de enfermedades.

Además de los nuevos refugiados, Iraq sigue acogiendo a más de un cuarto de millón de refugiados sirios que llegaron al país después del conflicto de Siria en 2012 y 2013. Los fondos para la respuesta de Iraq a la llegada de refugiados siguen siendo insuficientes y se necesita más ayuda. Será necesario movilizar rápidamente recursos adicionales para responder a las necesidades humanitarias de una cifra que sigue en aumento.

 

Laila Ali es especialista en Comunicación para UNICEF Iraq.

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