En Sierra Leona, una avalancha de lodo destroza una comunidad

Si el ébola fue una emergencia que tuvo su origen en un pequeño virus que ya causaba muertes antes de ser descubierto, el profundo tajo de color marrón que hay en una montaña de Freetown es señal de un desastre de naturaleza muy diferente.

Al igual que Río de Janeiro, al otro lado del Atlántico, la capital de Sierra Leona está construida sobre unas espectaculares colinas costeras y bajo la sombra de una montaña de nombre compartido: Pan de azúcar. Atravesamos esa sombra cada vez que salimos de la ciudad, que acogía a las afueras una gran variedad de viviendas precarias y de impresionantes villas. En cuestión de varios segundos aterradores, una capa de superficie terrestre y agua embarrada erosionaron una parte entera de la comunidad.

Horas más tarde, de camino hacia el lugar de los hechos, lo más impactante es el murmullo de llantos y lamentos. Emociones a flor de piel. Hay personas que se han acercado para buscar a sus familiares y también supervivientes que han visto a sus hermanos y sus hijos ser arrastrados por la avalancha. Llegué junto con uno de nuestros especialistas en agua y saneamiento y con un equipo de la Compañía de agua de Sierra Leona que se disponían a medir la magnitud del problema. Contemplamos a los excavadores que tratan de rescatar a alguien bajo los escombros de una casa medio derrumbada. Está llamando por su teléfono, pero se ha quedado sin crédito y alguien ha ido corriendo a recargarlo. Dice que escucha a los excavadores muy cerca. Asegura que, a su lado, bajo los escombros, hay una mujer embarazada que no ha sobrevivido.

UNICEF JamesUna ambulancia transporta a las víctimas de una catastrófica avalancha de lodo en Freetown.

 

Las laderas embarradas siguen siendo un peligro, especialmente por las incesantes lluvias. Hay momentos durante ese primer día en que la ladera de la montaña se cubre de una neblina y una bruma que conforman un paisaje sobrecogedor de tierra roja y humo. Escuchamos un grito en lo bajo de la colina, donde trabaja otra excavadora mecánica. Se trata de otro cuerpo sin vida: uno de los cientos que serán desenterrados. Lo cubren, lo colocan en una camilla y lo llevan colina arriba a donde espera una ambulancia. Los trabajadores de la Cruz Roja visten trajes de protección total, máscaras y guantes gruesos: una imagen que me trae recuerdos del brote de ébola y que pensé que no volvería a ver más.

Casi todo el mundo conoce a alguien afectado por este desastre. Las imágenes gráficas y los vídeos de la inundación que estuvieron circulando durante horas nos acercaban la tragedia directamente a nuestros teléfonos. En la morgue, casi una tercera parte de los cadáveres encontrados hasta el momento son niños: 109 desde el martes por la tarde.

Estamos acostumbrados a trabajar juntos en emergencias en Sierra Leona, y la gente de Freetown, aunque siguen profundamente afectados, están ayudando a ocuparse de quienes han perdido sus hogares, que ascienden a unos 3.000 según declaraciones del gobierno. Escuelas, iglesias y mezquitas ofrecen refugio y muchas personas han hecho donaciones espontáneas. UNICEF está en el terreno trabajando con los gobiernos y los aliados para ayudar a las familias y los niños afectados. Muchos han perdido sus hogares, y UNICEF está ahí para ofrecerles refugio, suministros, agua limpia y saneamiento.

UNICEF/Sierra Leone/JamesUn niño de la comunidad de Regent duramente afectado por la avalancha mortal del lunes se lava las manos en un centro de desplazamiento temporal.

UNICEF y sus aliados están trabajando con las autoridades locales para reunir a los niños que se hayan separado de sus familias, así como para garantizar la ayuda que necesiten para afrontar los traumáticos acontecimientos que puedan haber vivido. La nación ha decretado siete días de luto oficial y los funerales organizados por el gobierno para las víctimas empezarán el jueves.

Mientras tanto, la preocupación principal de los vivos es que las inundaciones no causen más muertes, en este caso por enfermedades derivadas del agua. Se están distribuyendo suministros de agua, tanques de almacenamiento, jabón, cubos y tabletas purificantes para los desplazados, al tiempo que se enseña a las comunidades la importancia de lavarse las manos, llevar buenas prácticas de higiene y advertir los síntomas de una posible enfermedad. Sin embargo, la temporada de lluvias está lejos de llegar a su fin.

 

John James es Especialista en Comunicaciones para UNICEF Sierra Leona

 

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