El regreso a la escuela en la República Centroafricana

La escuela es el único lugar en el que Valerie, de 7 años, se siente segura.

Valerie me cuenta que cuando juega en el exterior, se acuerda del día en que su padre murió en plena calle a causa de una bala perdida. Y cuando, en casa, se va a dormir, le vienen recuerdos de aquellas noches que retumbaban con el ruido de los disparos.

La clase es el único lugar donde Valerie logra recordar cómo era la vida antes de que la violencia se apoderara de la República Centroafricana. Dice que en la escuela tiene la oportunidad de aprender algo nuevo.

La educación de la infancia ha sido una de las víctimas de este conflicto. La violencia y la inseguridad han interrumpido dos cursos escolares. Pero este mes, los niños y niñas comenzarán a retornar a sus clases gracias a una ambiciosa campaña de regreso a la escuela que beneficiará a 662.000 escolares.

Estamos trabajando con los docentes, con los progenitores y con el Gobierno no sólo para reconstruir las escuelas, sino para transformarlas en lugares en que los niños y niñas, además de aprender a leer y escribir, aprendan también a convivir en paz.

En el marco de la Alianza Mundial para la Educación estamos comenzando de nuevo: rehabilitando las escuelas, ayudando con clases de recuperación para los alumnos, impartiendo formación a los profesores y repartiendo material y equipos como libros de ejercicios, lápices y pupitres escolares.

Hasta la ayuda más básica es fundamental. Cuando la Sra. Gpoili, directora de una escuela primaria situada en el oeste de la República Centroafricana, reabrió las puertas de su centro, ni siquiera tenía tizas.

Cuando reabrió las puertas de su escuela, situada en el oeste de la República Centroafricana, la directora, la Sra. Gpoili Pelagie, trajo consigo sus propias tizas y materiales
(c)UNICEFCAR/2014/LoganCuando reabrió las puertas de su escuela, situada en el oeste de la República Centroafricana, la directora, la Sra. Gpoili Pelagie, trajo consigo sus propias tizas y materiales

“Me traje mis propias tizas al trabajo, además de algunos cuadernos y bolígrafos para los niños”, me explicó.

Poco después de que la directora abriera de nuevo las puertas de sus aulas polvorientas, UNICEF procedió a repartir a los alumnos unos conjuntos de material escolar que contenían cuadernos, bolígrafos, lápices, gomas de borrar y sacapuntas.

La Sra. Gpoili eximió inicialmente del pago de las tasas escolares a los estudiantes cuyos progenitores carecían de los medios suficientes. Y como la escuela aún no cuenta con suficientes profesores, la directora imparte a su clase todas las materias.

La Sra. Gpoili opina que gracias a la reapertura de su escuela, la comunidad ha recuperado la fe en que la paz pueda regresar a la ciudad de Berberati y al país.

“Nuestro futuro son nuestros jóvenes, los necesitamos para que el país avance. Y yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano para asegurar que asistan a la escuela”.

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