Una mano lava la otra… para una mejor salud

La práctica del lavado de manos es simple, tan simple que a veces pasa desapercibida. Tal vez sea porque nunca pasa por la mente de las personas que nuestras manos pueden servir como depósito para numerosos microorganismos. Pueden transmitirse por contacto directo con pieles infectadas u objetos y superficies contaminados, lo que facilita la propagación de infecciones parasitarias o lombrices, deficiencias nutricionales y diarrea. Esta situación se agrava en los lugares donde se carece de saneamiento básico.

Cada 15 de octubre celebramos el Día Mundial del Lavado de Manos con agua y jabón. Más que una fecha para reforzar los mensajes para incidir sobre su práctica, se trata de un día para llamar la atención de la población para que esté más concienciada con las prácticas de higiene y saneamiento básico en general.

Lavarse las manos con agua y jabón
UNICEF/Karin SchermbruckerEl jabón y el agua hacen toda la diferencia para los niños. ¡Celebra el Día Mundial del Lavado de Manos!

A pesar de que el lavado de manos es una medida de alto impacto demostrado en muchos países, su eficacia depende de factores tales como el acceso a agua potable, sistemas de saneamiento adecuados y otros componentes vinculados a servicios de saneamiento básico, lo que reitera la importancia de reconocer los beneficios de esta práctica para que se creen las condiciones necesarias para su eficacia.

En general, cuando se vive en un ambiente sin saneamiento e higiene adecuados – una situación muy común en los países en desarrollo – los niños y niñas se ven más afectados. Por ejemplo, según datos de la publicación global Raising Even More Clean Hands (Levantando aún más las manos limpias), más del 20% de las muertes y de años perdidos debido a enfermedad o discapacidad de los menores de 14 años son atribuibles a agua, saneamiento o higiene inadecuada. Un primer paso muy importante para cambiar esta situación es mejorar las condiciones sanitarias de las escuelas.

Un estudio realizado por UNICEF Angola sobre agua y saneamiento en 600 escuelas del país llegó a la conclusión de que, aunque la mayoría de centros educativos tiene lugares destinados al lavado de manos, sólo alrededor del 31% eran adecuados ya que la mayoría no eran funcionales. Además, el porcentaje de estos lugares es aún demasiado bajo en relación con el número total de estudiantes en las escuelas. Un cambio en este escenario puede ser un factor importante para aumentar la asistencia a las aulas y mejorar el aprendizaje de los alumnos, ya que ayudaría a reducir los problemas de salud asociados con la falta de higiene y saneamiento.

Más allá de crear condiciones de lavado de manos adecuadas en las escuelas, es importante promover su práctica dentro de las comunidades junto con las familias, ya que se recomienda que lavarse las manos sea una rutina en el hogar, especialmente en momentos clave como después de ir al baño, antes de comer o después de cambiar pañales.

Los datos más recientes sobre su práctica en Angola (IBEP, 2008-2009) indican que el lavado de manos no es todavía algo generalizado en el país, especialmente en las zonas rurales. Por aquel entonces, sólo el 36% de la población aseguró que se lavaba las manos después de defecar. Esto tiene aún más importancia si recordamos que alrededor del 40% de la población angoleña no tiene acceso a un saneamiento adecuado, de acuerdo con los datos del Censo de 2014.

Considerando situaciones como esta, la Asociación Global Público-Privada para el Lavado de Manos ha elegido este año el lema “¡Convierte el lavado de manos en un hábito!” para celebrar este día. El tema hace hincapié en la importancia de que lavarse las manos sea una práctica realizada de manera diaria y consistente para fomentarla así a largo plazo. Promover el lavado de manos entre los niños puede ser una manera de garantizar que la práctica llega a comunidades enteras, ya que se ha demostrado que los más pequeños son agentes de cambio, y la educación hacia las buenas prácticas de higiene en las escuelas crea un vínculo entre estudiantes, profesores, familias y comunidades.

Una niña se lava las manos
UNICEF/Karin SchermbruckerCualquier fuente de agua limpia funcionará en el Día Mundial del Lavado de Manos (o en cualquier otro momento …).

En Angola, ya se han realizado esfuerzos en este sentido a través del proyecto de ‘Escuelas Amigas de la Infancia’ -en colaboración con el Ministerio de Educación- en el que maestros, estudiantes y comunidades son capacitados sobre cómo conseguir que su escuela se mantenga en condiciones limpias y saludables. La iniciativa ‘Saneamiento Total Liderado por la Comunidad’ (STLC), liderada por el Ministerio de Medio Ambiente con el apoyo de UNICEF, anima a las comunidades a dejar atrás la defecación al aire libre a través de la construcción de baños o letrinas con acceso a agua y jabón.

En la celebración de un nuevo Día Mundial del Lavado de Manos es importante recordar que este simple acto mantiene a los niños seguros y preparados para aprender, que salva vidas y que ayuda a luchar contra la malnutrición, mejorando la salud y el bienestar de la comunidad. Es decir, una mano lava la otra y, cuando ambas están limpias, garantizan una mejor salud.

Heitor Lourenço es Oficial de Comunicación de UNICEF Angola

(Traducido a español por Marcos González Díaz, Oficial de Comunicación Digital de UNICEF Angola)

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