Crisis de refugiados rohingya: la respuesta de UNICEF

En agosto de 2017, cientos de miles de hombres, mujeres y niños rohingya que escapaban de la violencia, la destrucción de sus hogares y la persecución en Myanmar empezaron a llegar a las playas y los arrozales de Cox’s Bazar, en el sur de Bangladesh. La magnitud y la rapidez de la afluencia de refugiados eran abrumadoras, cerca de 20.000 refugiados por día. Para septiembre de 2017, 700.000 refugiados rohingya habían huido a un pequeño tramo de tierra para crear uno de los campamentos para refugiados más extensos y densamente poblados del mundo.

Ante la creciente necesidad de asistencia humanitaria internacional, en septiembre de 2017 UNICEF activó formalmente una respuesta de emergencia para ayudar a los niños y sus familias en Bangladesh y para la que se asumieron responsabilidades en materia de nutrición, salud, WASH (agua, saneamiento e higiene), protección infantil y educación. Además, se abordaron temas transversales como cuestiones de género y acciones intersectoriales.

Una evaluación de la respuesta de UNICEF a la crisis rohingya revela grandes avances en algunos aspectos, pero también posibles mejoras

Desde que comenzó la crisis, UNICEF se ha centrado en tres grandes obstáculos para su respuesta humanitaria:

  1. la fragilidad del entorno de protección, o la falta de espacio en foros adecuados;
  2. la extrema congestión de los campamentos; y
  3. la complejidad del modelo de coordinación interinstitucional.

 

Aerial view of a large camp consisting of tarpaulin covered tin sheds and metal uts across hills and a large tree in the middle-ground.
© UN0235247/UNICEF/Bangladesh/2018/LeMoyneCampamento de Kutupalong, Cox’s Bazar. A causa de la deforestación, en los campamentos de los refugiados hay peligro de erosión y deslizamiento de tierras.

Los resultados de la Evaluación de 2018 de la Respuesta de UNICEF a la Crisis Rohingya de Bangladesh revelaron grandes logros en algunos aspectos, si bien hay otros en los que cabe mejorar.

La escala de la respuesta, la promoción, el liderazgo y la prestación de servicios de primera línea destacaron como algunos de los mayores logros. Además, UNICEF fue capaz de preparar con tiempo la llegada del monzón. Esa preparación ayudó de distintas formas a poner en marcha acciones y acelerar medidas que contribuyeron a mejorar la respuesta general. Ante el doble peligro que entrañaba el violento ataque del monzón para más de 100.000 niños expuestos a posibles deslizamientos de tierras y enfermedades, UNICEF y sus aliados proporcionaron lonas, paneles de chapa ondulada y otros suministros que se almacenaron con antelación para reforzar las actividades más importantes del programa. La urgente necesidad de prepararse para la llegada de las inundaciones desencadenó una rápida respuesta preventiva para ayudar a mitigar las dificultades a las que ya se enfrentan de por sí los niños en esta emergencia humanitaria.

Aunque UNICEF, el gobierno de Bangladesh y otros asociados lograron satisfacer las necesidades inmediatas de los refugiados rohingya, todavía queda mucho trabajo por hacer. Las condiciones de vida de los campamentos no cumplen los requisitos mínimos para la vida obligatorios en lugares con asistencia humanitaria. Esto se debe, principalmente, a la rapidez y la magnitud sin precedentes de la llegada de refugiados. En septiembre de 2017, a un ritmo promedio de 20.000 refugiados al día, 700.000 rohingya escaparon a una pequeña extensión de tierra y crearon el campamento de mayor tamaño y densidad de población del mundo. Para garantizar que los refugiados reciban más rápidamente la ayuda que necesitan, será necesario que todos los sectores coordinen sus esfuerzos.

Children and young men walk and run on rain-soaked mud paths as it rains.
© UN0235256/UNICEF/Bangladesh/2018/LeMoyneCampamento de Kutupalong, Cox’s Bazar, durante las lluvias monzónicas. La preparación para el monzón ayudó de distintas formas a movilizar acciones y acelerar medidas que contribuyeron a mejorar la respuesta general.

En esta crisis de refugiados rohingya, que es una de las catástrofes humanitarias que más rápido crecen en el mundo, el número de personas afectadas aumenta al tiempo que disminuye el acceso a los recursos. Pese a las grandes dificultades que presenta una crisis de esta envergadura, el equipo de evaluación concluyó que UNICEF estuvo a la altura del desafío. Desde diciembre de 2018, la organización, junto con el gobierno local, ha proporcionado acceso a agua potable a más de 380.000 refugiados rohingya, además de vacunas orales contra el cólera para más de 1,2 millones de personas mayores de un año de edad.

No cabe duda de que UNICEF está abordando está difícil situación y que continuará haciéndolo con la orientación y las recomendaciones del liderazgo de la organización. El rápido enfoque de evaluación permitió obtener recomendaciones más oportunas que, de cara al futuro, serán útiles para brindar soluciones inmediatas para crisis de este tipo.

 

Uyen Kim Huynh es Especialista en Innovaciones en la unidad de Innovación, Aprendizaje y Captación de la Oficina de Evaluación de UNICEF Nueva York.

Sanchi Ravishanker trabaja con la unidad de Innovación, Aprendizaje y Captación de la Oficina de Evaluación de UNICEF Nueva York.

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