Combatir el ébola con agua limpia y jabón

¿Qué harías sin agua?

Algunos de nosotros tenemos la suerte de no tener que hacernos esa pregunta, pero no es igual para muchas otras personas del mundo. Especialmente durante las emergencias, los equipos de agua, saneamiento e higiene (WASH) de UNICEF trabajan para garantizar la disponibilidad de agua, medidas de higiene y suministros para proteger a la gente contra las enfermedades.

Cuando ocurren desastres y hay emergencias asociadas a enfermedades contagiosas, los esfuerzos de los gobiernos, las ONG y otras organizaciones humanitarias no son suficientes si los ciudadanos de los países no cambian la mentalidad para proteger a sus familias y a sí mismos.

Una parte de la importante labor de UNICEF es ayudar a difundir medidas para estar sanos y a salvo durante periodos de crisis. Para ello, vamos a publicar una serie de entradas de blog en las que contaremos historias sobre la ayuda de WASH para la protección de los niños y sus familias durante los momentos más difíciles. Esta es la primera de ellas. Esperamos que la disfrutes.

Nunca había trabajado en algo parecido a la lucha contra la epidemia del ébola. Al principio pensamos que podríamos contenerla, pero pronto nos dimos cuenta de que se estaba propagando demasiado rápido. Estábamos rodeados.

Teníamos miedo, porque era una infección viral que no tenía cura. La gente estaba asustada y todo el mundo intentaba protegerse. Se atrincheraban en sus casas y no dejaban entrar a nadie.

Cuando comenzó el brote, WASH no era la parte principal de la respuesta. La comunidad internacional pensaba que el ébola era un problema médico, pero nadie tuvo en cuenta que se necesita agua para evitar que una infección se propague.

La mano de una niña que abre el grifo de un cubo de plástico rojo con el logo de UNICEF junto a las manos de otra niña que se lava.
© UNICEF/UNI183170/BindraLas niñas se lavan las manos con agua y jabón en la escuela secundaria Saint Joseph, en Makeni, Sierra Leona. Las instalaciones para el lavado de manos en escuelas y otras instituciones fueron fundamentales para controlar la epidemia del ébola.

Necesitábamos agua para rociarla sobre los trabajadores que se encontraban en el primer plano de la prevención; necesitábamos agua para limpiar los centros de salud. El agua era tan necesaria en los centros de tratamiento del ébola que se convirtió en una parte esencial de la respuesta. Los centros de salud se quedaron sin agua rápidamente porque la demanda era enorme.

Por ello, ofrecer un mayor número de servicios hídricos y centros de tratamiento del ébola que dispusieran de agua y saneamiento se convirtió en una de las preocupaciones principales de UNICEF. La dificultad era significativa, porque una cosa es proporcionar agua y otra es mantener activo el sistema del agua. En medio de esta crisis, trabajamos con el Ministerio de Recursos Hídricos para organizar cientos de envíos de suministros y tanques de agua y garantizar que los camiones de agua funcionaran diariamente. La protección de los conductores y los trabajadores era, a su vez, una labor importante.

Llegó un momento en que la demanda superaba lo que podíamos ofrecer, ya que necesitábamos 140 litros por día y por paciente. Se trataba de una enorme cantidad de agua a la que se añadía el coste de poner en funcionamiento los sistemas. Además, aparte de la distribución del agua se nos planteaba otra cuestión: cómo gestionar la separación de las aguas residuales del agua necesaria para los pacientes. Con el fin de garantizar una gestión adecuada, tuvimos que establecer sistemas de desagüe para evitar que los residuos se mezclaran con el agua y crearan un brote aún mayor.

UNICEF y sus aliados cavaron pozos e instalaron sistemas de agua sostenibles y de larga duración por todo el país. Al abrir un nuevo centro para la atención o el tratamiento del ébola, también planificábamos un sistema de suministro de agua. Si había un lugar en el que no se podía abrir un pozo, nos asegurábamos de que los camiones no tuvieran dificultad para acceder al tanque de agua y rellenarlo.

Por otro lado, sabíamos que el lavado de manos podía contribuir a frenar las infecciones de ébola, y se llevó a cabo un esfuerzo masivo para difundir el mensaje por todas partes. Fue increíble ver que el miedo al ébola aumentaba las tasas de lavado de manos; encontramos zonas donde más del 90% de la población se lavaba las manos.

En Sierra Leona hay más de 8.000 escuelas, y cada una de ellas necesitaba unas instalaciones para el lavado de manos y jabón suficiente para todos los profesores y estudiantes. Cuando las escuelas volvieron a abrir sus puertas, no resultó fácil organizar la distribución de esos puntos de lavado de manos y enseñar a todo el mundo a utilizarlos.

Además de las escuelas, también instalamos puntos de lavado de manos en mercados, iglesias y mezquitas. En todos ellos hacían falta cubos, agua limpia, jabón y asistencia para utilizarlas correctamente. WASH desempeñó un papel fundamental al atender a las comunidades y proporcionarles las herramientas adecuadas para permanecer a salvo. Fue una enorme operación logística y una gran inversión. Costó mucho dinero, pero salvó vidas.

Durante el brote de ébola, el agua y el saneamiento fueron tan importantes como cualquier otra medida de prevención, y todas las partes de la respuesta tuvieron un papel principal. La coordinación con los aliados fue decisiva para que todo saliera bien, y muchos de ellos participaron con nuestro equipo para mejorar WASH.

Más de un año después de que terminara el brote, es maravilloso ver perdurar los beneficios de nuestra respuesta de WASH. Los centros de atención médica están mejor equipados con sistemas de WASH, las escuelas cuentan con instalaciones para el lavado de manos y disponemos de una sólida red de trabajadores de la salud de la comunidad y movilizadores de WASH con los que podremos trabajar en el futuro.

No hay aspectos positivos porque el ébola fue una pesadilla para todo el país, al igual que el miedo a que se contagiara a los niños. Sin embargo, ahora podemos mirar atrás y ver el trabajo conjunto que llevamos a cabo para controlarlo. Estas lecciones nos acompañarán en el futuro. WASH desempeña un papel fundamental en todos los ámbitos de la respuesta a las emergencias, y nuestro éxito con el ébola es una demostración de su importancia.

Patrick Okoth es el Director de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) para UNICEF en Sierra Leona. Estuvo en el frente de batalla de la respuesta al ébola y ayudó a coordinar una gran movilización de proyectos de agua y saneamiento en centros de salud, escuelas y comunidades. Esta expansión a gran escala fue esencial para controlar el brote.

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Comentarios:

  1. Todos deberíamos poner nuestro granito de arena para contribuir a disminuir la incidencia de enfermedades diarreicas y otras asociadas al consumo de agua insalubre, a la ausencia de la práctica del lavado de las manos con agua y jabón (o cenizas) y al saneamiento deficiente o inexistente. Sobre todo en los niños que habitan en comunidades desasistidas, tanto criollas como indígenas. En las indígenas los problemas se acentúan. La educación en estos temas es fundamental.