Cinco años después: ¿paz para los niños de Siria?

Fui a Siria la noche del tercer aniversario del conflicto, hace ya dos años de sufrimiento. En ese momento, era casi impensable que la situación a la que se enfrentaban millones de niños pudiera empeorar.

Pero podía. De hecho, empeoró.

Hace tres semanas, volví a Siria. Aunque la situación que viven los niños sigue amenazando el futuro de toda una generación, el cese de la violencia y la reanudación de las negociaciones en Ginebra ofrecen al pueblo sirio esperanzas reales de lograr la paz por primera vez tras cinco años de guerra.

En todos los lugares que visité –Damasco, Homs, Hama y Al-Salameya– la gente hablaba de esperanza. Esperanza de lograr la paz, esperanza de no encontrarla únicamente en un documento diplomático, esperanza de que la paz vuelva a la vida cotidiana. Los niños que conocí en una escuela hablaban de las esperanzas que tenían para el futuro: ser médicos, ingenieros, maestros.

Lake, Director Ejecutivo de UNICEF y Peter Salama, Director Regional de UNICEF para Oriente Medio y África, visitan una clase en el vecindario de Al Wa’er, en Homs, Siria.
UNICEF/UNO11692/El OuerchefaniLake, Director Ejecutivo de UNICEF y Peter Salama, Director Regional de UNICEF para Oriente Medio y África, visitan una clase en el vecindario de Al Wa’er, en Homs, Siria.

Nada más cruzar la línea que me adentraba en el vecindario cercado de Al Waer, vi cosas que no había visto dos años atrás: tiendas abiertas al público, gente paseando libremente y niños estudiando en clases a nivel del suelo, en lugar de estar apelotonados en sótanos para esconderse de los francotiradores. Incluso en la antigua ciudad de Homs, destruida, las personas que habían sido desplazadas por el conflicto están emprendiendo su regreso.

También hay esperanzas de que otra grave amenaza para los niños de Siria –la reaparición de las enfermedades infantiles causadas por la falta de inmunización que amenazan la vida de los niños– pueda remitir. Los altos funcionarios gubernamentales de Damasco acordaron que podemos emprender un plan inmediato para tratar de aplicar un programa de inmunización a nivel nacional, junto con la OMS, el Ministerio de Salud y nuestros otros aliados, en especial la Media Luna Roja Árabe Siria.

Sin embargo, esas esperanzas todavía iban acompañadas por los síntomas de la gravedad y la dureza evidentes del daño que la guerra ha causado en los niños. El conflicto arrasó vecindarios enteros. Un antiguo orfanato de Al Waer que hace dos años fue abatido por un bombardeo con mortero y causó la muerte de ocho niños, funciona ahora como centro para la infancia.

En Homs, los médicos me llevaron a una sala de operaciones donde estaban interviniendo a un paciente que acababa de recibir en la cara el tiro de un francotirador. Los médicos solo tenían los instrumentos quirúrgicos para quitar las piezas de la mandíbula del paciente, que estaba hecha añicos. La medicación para la anestesia había caducado. Estaban utilizando una toalla vieja para limpiar la sangre.

Los médicos, las enfermeras y, especialmente, el padre de la víctima, desahogaban su enfado: no solo estaban enfadados con el gobierno, que sigue denegando el acceso de suministros médicos y quirúrgicos a estas zonas; también con las Naciones Unidas y el mundo entero. No podemos culparlos, porque todo el mundo ha permitido que este sufrimiento haya llegado ya a su quinto año.

A todos aquellos que conocimos, les dimos la palabra de que UNICEF continuaría haciendo todo lo posible por apoyar a Siria; no solo atendiendo las necesidades humanitarias urgentes, sino también prestando ayuda durante los procesos de recuperación y desarrollo.

De hecho, ese desarrollo ya está en marcha en la actualidad. Por cada niño sirio que llevamos a la escuela, esté donde esté, estamos ayudando a construir un futuro para Siria.

Durante los últimos cinco años, UNICEF y nuestros aliados hemos atendido a más de 10 millones de personas, sobre todo niños, proporcionándoles agua, servicios de salud y nutrición, educación y asesoramiento de apoyo.

Aun así, todavía quedan muchos niños por atender: seis millones que se encuentran en Siria, y más de otros dos millones que han huido a los países vecinos a causa de la violencia.

Por todo ello, más de 100 organizaciones humanitarias como UNICEF han renovado hoy el llamamiento para lograr un acceso humanitario incondicional y sostenido que utilizará los recursos que hagan falta –incluyendo trabajadores de la salud para tratar a quienes están heridos o enfermos– con el fin de atender a todas las personas necesitadas y ayudar a emprender una campaña de inmunización a nivel nacional.

Se trata de acciones prácticas que podrían ser una cuestión de vida o muerte. Si nos ponemos de acuerdo ahora, todas las partes del conflicto podrán dar otro paso adelante hacia la paz. Paz para los sirios; una paz que los niños de Siria merecen desesperadamente.

Anthony Lake es el Director Ejecutivo de UNICEF

Más información sobre la situación de los niños de Siria.

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Comentarios:

  1. Paz para siria ! .Hola soy peruano me enorgullece organizaciones como UNICEF que trabaja por la igualdad de los niños vulnerados . Seguimos Adelante amigos en beneficio por ello .

  2. Hola soy de Lima, PERU. Estoy muy conmovida y preocupada y quisiera información sobre adopciones de niños Sirios desde mi País. Espero que puedan orientarme.
    Muchas Gracias!