Breno el antorcha: una vida transformada por el deporte

Nunca imaginé que algo así podría ocurrirnos a mí y a mi gente. Me llamo Breno y soy un niño de 14 años. Vivo en el pueblo Pataxó de Barra Velha, en el Estado de Bahía, al noreste del Brasil. Pataxó es el nombre del grupo étnico indígena del Brasil al que pertenezco. Nuestro pueblo está a tres horas en automóvil de Porto Seguro, la siguiente ciudad más grande. Aunque casi todas las personas de nuestro pequeño pueblo son Pataxós, en todo el Brasil hay solo 12.000 indígenas de esta tribu. Es por eso que lo que me ocurrió es aún más especial.

Me sentí muy feliz y orgulloso cuando mi profesor me dijo que UNICEF y el Comité Organizador de Río 2016 me habían elegido para ser uno de los seis únicos adolescentes brasileños que portarían la Antorcha Olímpica en el relevo previo a los Juegos Olímpicos. Yo fui el único indígena que UNICEF eligió para llevar la antorcha. Eso fue muy importante para mí, para mi familia, para los Pataxós y para todos los indígenas del Brasil.

Un niño con una pistola de aire comprimido a los labios
UNICEF Brazil/ Raoni LibórioBreno Ferreira, de 14 años, practica con su zarabatana (cerbatana) en su pueblo, Barra Velha, situado en el Estado de Bahía, al noreste del Brasil.

Cuando me enteré, fui corriendo a mi casa a pedir permiso a mis padres para llevar la antorcha. Ellos se sentían orgullosos de mí y mi madre dijo: “Pues claro que puedes. ¡Debes!” Mi padre afirmó: “Se trata de un acontecimiento importante de tu vida y debes representar muy bien a tu familia y a todos los indígenas del Brasil”. Mi parte del relevo tuvo lugar el 19 de mayo en Porto Seguro, y la pasé feliz y también nervioso.

¡Todo el mundo estaba allí! Parecía como si todos los habitantes de Porto Seguro estuviesen en las calles junto a mis padres, mis primos y hasta el jefe de mi tribu. Había cámaras de televisión y periodistas. Yo me acordé de lo que mi padre me había dicho de representar muy bien a nuestro pueblo indígena. La mayoría de las personas que portan la Antorcha Olímpica llevan solo una camiseta oficial de las Olimpiadas, pero a mí me dieron permiso para llevar también el tocado tradicional Pataxó y pintarme la cara como se hace en mi tribu. Yo estoy orgulloso de nuestra cultura y quería que todo el mundo fuese partícipe de ello.

Nunca olvidaré el momento en que porté la antorcha y cómo al día siguiente, en la escuela, mis amigos me dijeron: “¡Vaya! ¡Anoche te vimos en las noticias nacionales de la televisión! ¡Lo hiciste de verdad! ¡Todos nos sentimos orgullosos!” Después, me concedieron un nuevo apodo: “Breno, el Antorcha”, de modo que ahora, en la escuela, me recuerdan continuamente lo que ocurrió.

Me seleccionaron a mí para portar la antorcha porque los profesores dicen que soy buen estudiante y que me gustan los deportes como el fútbol. Además, otra razón importante para ellos es que muestro mucho interés por los deportes tradicionales Pataxós. Algunos ejemplos son “corrida de maraca” (carrera de relevos), zarabatana (cerbatana), txatxukay (lucha libre), cabo de guerra (tirar de la cuerda) y arco y flecha (tiro con arco). Mis padres siempre me habían hablado de la importancia de aprender esos deportes tradicionales con el fin de preservar nuestra cultura Pataxó. Además, ¡son muy divertidos!

Cuando termino mis tareas de la escuela, veo las Olimpiadas en la televisión. Tengo dos sueños: uno es llegar a ser jugador de fútbol profesional; el otro, ser profesor de nuestra lengua indígena, el Patxohã. Soy consciente de que tendré que estudiar y practicar mucho si quiero que se cumplan.

Creo que practicar deporte me ayuda en la escuela y en la vida. Si me siento solo o triste o si estoy nervioso por algo, me ayuda mucho poder jugar al fútbol o a txatxukay con mis amigos. Me hace feliz y me despeja la mente. Además, los deportes me ocupan el tiempo y me alejan de problemas como las drogas o el alcohol. Los deportes te enseñan que si no te concentras en la práctica, no sigues las normas, no respetas a los demás jugadores o no juegas en equipo, probablemente perderás el juego. Y en la escuela y en la vida ocurre lo mismo. Hay que trabajar y esforzarse, jugar según las normas y respetar a los demás para conseguir buenos resultados.

El 26 de agosto será otro gran día para mí. Mi comunidad se sintió muy orgullosa de mí cuando porté la antorcha, pero yo me sentí aún más orgulloso de ellos. Durante unos días, pude tener en casa la Antorcha Olímpica que porté, pero sé que si estuve ahí fue únicamente para representar a mi comunidad. Por eso, con UNICEF, decidimos hacer otro relevo de antorcha empezando en la playa cercana a nuestro pueblo. Las niñas y niños de mi escuela correrán con la antorcha en una carrera de relevos de camino hacia la escuela. Cuando lleguen, donaremos la antorcha a la escuela para que se quede allí siempre y todo el mundo recuerde un momento especial del que formamos parte todos los Pataxós y del que todos nos sentimos orgullosos.

Breno Ferreira, Aldeia Barra Velha, Estado de Bahía, Brasil.

Breno forma parte del grupo étnico indígena de los Pataxós de Brasil y tuvo el orgullo de ser el único joven indígena brasileño elegido para portar la antorcha. Mira este video para saber más acerca de los jóvenes portadores de la antorcha en los Juegos Olímpicos.

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Comentarios:

  1. Esto es lo que comentaba un profesor representante de la CNTE del Estado de Guerrero, en México, tenemos que rescatar las lenguas maternas que tenemos en México, y no sólo las lenguas maternas sino la dignidad de los indígenas, imaginarán a un abanderado de la región Tarahumara llevando la antorcha olímpica?, no es que los atletas mexicanos no merezcan mi respecto, pero sería maravilloso si así sucediera.