El agua, Miquelina y su familia en Angola

La vida de Miquelina Anquebe, de 56 años, ha sido de todo menos fácil. Nacida en Huambo, la segunda ciudad más grande de Angola, esta madre de cuatro hijos se vio en una difícil situación económica tras la pérdida prematura de su marido.

“Cuando sucedió, tuve que buscar un trabajo para llevar a casa suficiente dinero con el que mantener a mis hijos. Al principio, no tenía ni idea de qué hacer o de dónde ir, pero con el paso del tiempo empecé a comprar productos para la venta al por menor”, dice Miquelina. Poco a poco, y utilizando sus ahorros, construyó una pequeña casa en el barrio de São João de Almeida, en la ciudad de Lubango, donde vive hasta el día de hoy.

En 1993, Miquelina dejó el negocio de venta para unirse al grupo de mujeres coordinadoras del primer punto de agua de su vecindario, instalado por UNICEF y la Dirección Provincial de Energía y Agua (DPEA). “De una manera u otra, siempre he estado involucrada con el punto de agua. Al principio formaba parte del equipo de limpieza, y un año después comencé a coordinar el punto por completo”. Recientemente, mientras el planeta celebra el Día Mundial del Agua el 22 de marzo, visitamos este punto de agua para aprender más sobre cómo funciona y cómo ha ayudado a cambiar miles de vidas.

El punto de agua funciona todos los días. La instalación tiene dos zonas claramente diferenciadas: una para lavar la ropa y otra con un sistema de recogida de agua con una bomba manual. Todas las personas que llegan con sus bidones están perfectamente organizadas, hay un sentimiento de respeto por los demás y los jóvenes ayudan a los mayores para hacer funcionar la bomba. “Antes de que se instalara este punto teníamos que caminar muy lejos, ya que el pozo estaba al otro lado del barrio, y muchas veces no tenía agua porque los camiones de reposición eran pocos”, dice Miquelina.

Una mujer en un pozo
Miquelina, trabajando en el punto de agua que maneja.

Escaso acceso al agua

En Angola, el acceso a fuentes de agua potable mejoradas y a instalaciones de saneamiento sigue siendo escaso, sobre todo en las zonas rurales. Según el Censo de Población de 2014, el porcentaje de familias con acceso a una fuente de agua segura es sólo del 44 por ciento. En otras palabras, casi 6 de cada 10 familias obtienen agua de fuentes de calidad cuestionable, poniendo potencialmente en riesgo su salud debido a enfermedades como cólera o diarrea. Según el Ministerio de Salud de Angola, las enfermedades diarreicas representan el 18% de las muertes de niños menores de 5 años. Entre las causas están las prácticas de higiene inadecuadas, así como las enfermedades de transmisión fecal-oral, la desnutrición o el retraso de crecimiento.

Sin embargo, la situación ha cambiado para las familias del barrio de São João de Almeida, donde ya se pueden contemplar los beneficios de contar con una fuente de agua segura. Como dice Miquelina, el tener agua en la comunidad es el principal motor para la lucha contra las enfermedades. “Antes, había muchas más enfermedades de las que hay hoy en día. El simple hecho de beber agua de mala calidad hacía que la gente enfermara sin ninguna razón aparente”.

También hay beneficios económicos evidentes. Ahora, por un valor simbólico de 200 kwanzas (1,2 dólares estadounidenses) por mes, cada familia puede llevar a casa el agua que considere necesaria, ya sea para ducharse, lavar la ropa, cocinar o beber. El agua no necesita ser hervida y es perfectamente apta para beber. Miquelina dice que “el dinero recaudado se usa para mantener las instalaciones, y siempre que hay algún problema todo lo necesitamos es llamar a los técnicos de la DPEA para que vengan y reparen la bomba”.

Capacitación para profesionales del agua

El mantenimiento de las instalaciones de agua en muchas zonas del país es un auténtico desafío, causado principalmente por la escasa formación de los técnicos locales. Por ello, el Gobierno de Angola – con el apoyo de UNICEF y el financiamiento de la Unión Europea – desarrolla el proyecto de construcción y operación del Centro de Formación Profesional para Agua y Saneamiento en el área de Onga Zanga, en la provincia de Luanda. El centro capacitará a técnicos del gobierno y otras organizaciones, formándoles para realizar el mantenimiento y operar correctamente los numerosos sistemas de abastecimiento de agua que se han construido en todo el país, incluyendo el punto del barrio de Miquelina.

Aunque la mejora del saneamiento básico está fuertemente relacionada con el acceso al agua, no es el único elemento esencial. También es importante desarrollar infraestructuras para evitar la defecación al aire libre y promover prácticas sencillas como el lavado de manos.

Miquelina y otras mujeres de su barrio son conscientes de ello y recibieron el apoyo de UNICEF en un proyecto de construcción de letrinas en casas que carecían de estas instalaciones. “Se está realizando una evaluación en el vecindario, casa por casa, para identificar dónde se necesitan construir – dice Miquelina -. Ahora que tenemos agua, haremos buen uso de ella para mejorar nuestras vidas. Es muy satisfactorio para mí trabajar aquí y ayudar a la gente a tener acceso a agua, porque el agua es vida”, concluye.

 

Vânia Casqueiro Barreto es Consultora de Comunicación y Heitor Lourenço es Oficial de Comunicación de UNICEF Angola.
Traducido al español por Marcos González Díaz, Oficial de Comunicación Digital de UNICEF Angola.

 

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