Sed de futuro: el agua y la infancia en un clima cambiante

El agua es elemental. Sin ella, nada puede crecer. Y sin agua potable, los niños no pueden sobrevivir.

Los niños que carecen de acceso al agua potable tienen más probabilidades de morir en la infancia –y durante la infancia– a causa de enfermedades causadas por bacterias transmitidas por el agua, a las que sus pequeños cuerpos son más vulnerables.

Cuando estas enfermedades no matan directamente a los niños, pueden contribuir al retraso en el crecimiento de sus cuerpos y de sus mentes –y al deterioro de su futuro– y a socavar su capacidad de absorber los nutrientes.

Esas enfermedades son mucho más frecuentes cuando el suministro de agua de una comunidad se seca o se contamina debido a la sequía, a las inundaciones o a conflictos que destruyen la infraestructura e impiden que las personas puedan obtener agua de fuentes seguras.

La sed misma mata a los niños y pone en peligro su futuro.

Una niña camina a lo largo de un polvoriento camino llevando agua
UNICEF/UN052531/AyeneSulem Hire, de 9 años, lleva un bidón que contiene agua a su casa, que está a cuatro kilómetros del pozo. Debido a que es el descanso de la escuela, puede ayudar a su familia con las tareas domésticas en esta temporada difícil afectada por la sequía.

Y más allá de la salud, la falta de agua potable y saneamiento expone a los niños a otras amenazas a su bienestar. Muchos niños que viven en zonas afectadas por la sequía pasan muchas horas cada día recolectando agua, perdiendo así la oportunidad de ir a la escuela. Las niñas son especialmente vulnerables a los ataques cuando buscan agua.

Los efectos del cambio climático intensifican todos estos riesgos al reducir la cantidad y calidad del agua. El aumento de las temperaturas ayuda a las bacterias y otros patógenos a propagarse. La subida del nivel del mar saliniza las fuentes de agua dulce. El incremento de las inundaciones destruye los sistemas de saneamiento y contamina el suministro de agua potable, provocando el cólera y otras enfermedades mortales. La progresiva desaparición de los glaciares provoca que la tierra se vuelva seca y árida.

Hoy en día vemos los efectos terribles de la escasez de agua en todo el mundo, y en ninguna parte se manifiesta de forma más trágica que en diversas zonas de Etiopía, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, donde las condiciones de sequía y los conflictos están teniendo efectos mortales. Solo en Etiopía anticipamos que más de 9 millones de personas se quedarán sin agua potable en 2017. Casi 1,4 millones de niños se enfrentan a un riesgo inminente de muerte por desnutrición aguda grave a medida que el hambre se incrementa en estas zonas.

Al tiempo que la industrialización y los cambios demográficos incrementan las necesidades de consumo, la demanda de agua continuará aumentando y los suministros seguirán disminuyendo. Para 2040, 1 de cada 4 niños –600 millones de niños– vivirá en zonas donde el estrés por falta de agua será extremadamente alto. No debería sorprender que los niños más pobres y más desfavorecidos sean los que más sufran.

Pero esta crisis no es inevitable.

Este informe es el tercero de una serie que explora las diferentes maneras en que el cambio climático pone en peligro la vida y el futuro de nuestros niños y muestra cómo podemos y debemos tomar medidas colectivas para hacer frente a estas amenazas.

Los gobiernos deben comenzar a planificar cambios en la disponibilidad y la demanda de agua en los próximos años. Los riesgos climáticos deben integrarse en todas las políticas y servicios relacionados con el agua y el saneamiento, y es preciso realizar inversiones destinadas a las poblaciones de alto riesgo. Las empresas también deben desempeñar su papel: apoyar a las comunidades en la prevención de la contaminación y el agotamiento de las fuentes de agua potable. Las propias comunidades deberían explorar formas de diversificar las fuentes de agua y aumentar su capacidad para almacenar agua de manera segura.

Lo más importante es que el acceso de los niños al agua potable debe ser una prioridad.

En un clima cambiante, debemos cambiar la manera en que trabajamos para llegar a los más vulnerables. Una de las maneras más efectivas en que podemos hacerlo es garantizando su acceso al agua potable.

Es elemental.

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con “obligatorio.”