5 acciones para la igualdad de género durante COVID-19

Mi hermana es enfermera. Es una de las heroínas que trabajan en la primera línea de la respuesta a la enfermedad por coronavirus (COVID-19) y no está sola. Las mujeres constituyen el 70% de los trabajadores de los sectores social y de salud a nivel mundial.

Piensa en la última información que has leído en las redes sociales. Cuidadores abrumados con la doble carga que representa tener dos trabajos, uno remunerado y otro no remunerado. Por una parte, lograr que los niños sigan aprendiendo mientras las escuelas están cerradas y, por otra parte, cuidar a sus familiares enfermos cuando no pueden desplazarse y tienen problemas en sus empleos. ¿Cuántos de ustedes pensaron inmediatamente en una amiga, una hermana, una hija o en usted misma?

La experiencia nos muestra que las crisis de salud pública profundizan las desigualdades entre los géneros y tienen consecuencias devastadoras para las niñas y las mujeres. Y, a menudo, las repercusiones en función del género de los brotes de enfermedades se pasan por alto. Queremos aprender de los errores que cometimos en el pasado y hacer mejor las cosas.

A young brother and sister learning at home together
© UNICEF/UN0212004/NooraniAbdelrahman (10 años) ayuda con sus lecciones a su hermana Mai (6 años) en su hogar, en un barrio marginal de Ezbet Khairalla, El Cairo.

Las crisis pueden provocar cambios trascendentales. A continuación presentamos 5 medidas fundamentales en pro de la igualdad de género que UNICEF está pidiendo y aplicando en la respuesta a la COVID-19:

  1. Cuidar a los cuidadores

Juntos, debemos apoyar a las personas, la mayoría de ellas mujeres, que están respondiendo en primera línea a esta crisis ofreciéndoles atención para sus hijos, protección, servicios de salud y otros servicios sociales. La labor que desempeñan se suele subestimar con frecuencia y sus sueldos son casi siempre bajos. Debemos apoyarlas y contribuir a su seguridad.

Puesto que las mujeres y las niñas suelen ser las encargadas de brindar los cuidados en el hogar, hay que evitar estereotipos sobre esta función. En el hogar, todos los cuidadores pueden compartir nuevas responsabilidades como “maestros”, distribuirse los quehaceres equitativamente y motivar a los niños varones a cuidar a sus hermanos menores.

Los empleadores públicos y privados también deben abogar por la adopción de políticas favorables a la familia, a fin de proteger a los empleados, reducir el estrés y promover un mayor bienestar para los niños y las familias. Tenemos la suerte de trabajar para UNICEF, que ya tiene estas políticas. Como madre de dos pequeños, sé que soy muy afortunada de contar con este respaldo; sin embargo, pienso que esta debería ser la norma, y no la excepción, para todas las familias, dondequiera que trabajen.

  1. Prepararse para la intensificación de la violencia de género

Todas las formas de violencia de género, incluida la violencia doméstica, se intensifican durante las emergencias. Todas las personas –incluidos los profesionales de respuesta rápida– que se enteren de que se han producido hechos de violencia en los que las víctimas son mujeres y niñas, deben saber cómo abordar esta información. Nuestra Guía de bolsillo sobre la violencia de género, que también es una aplicación, es un buen recurso.

También podemos instalar más líneas telefónicas de atención para casos de violencia por razón de género y disponer de otros mecanismos de apoyo en nuestras comunidades o en nuestros canales de las redes sociales. No subestimes tu capacidad para informar a las mujeres y a las niñas adolescentes sobre la forma en que pueden obtener atención.

A girl with a laptop at home
© UNICEF/UNI313764/GeorgievLea (10 años) se familiariza con la nueva plataforma para las aulas cuyo propósito es permitir que los niños temporalmente desescolarizados debido a la COVID-19 puedan aprender a distancia, en Skopje, Macedonia del Norte.
  1. Mantener los servicios y los sistemas básicos de salud y educación

Los datos de las últimas epidemias indican que las medidas para contener los brotes a menudo interrumpen los servicios educativos y desvían recursos de los servicios de salud habituales, como la salud materna e infantil, la atención a pacientes de VIH y el tratamiento clínico de las violaciones.

Es fundamental dar prioridad a la educación de las niñas adolescentes

Juntos, debemos garantizar la continuidad de los servicios de educación y salud básicos y de calidad, recurriendo incluso a métodos alternativos. Es especialmente importante dar prioridad a la educación de las niñas adolescentes que ya corren un alto riesgo de abandonar los estudios, lo que podría incidir en un aumento de los embarazos en la adolescencia y de la explotación y los abusos sexuales.

  1. Involucrar a las redes que defienden los derechos de las mujeres y los jóvenes para facilitar la conectividad y la información vital

El apoyo social que las niñas adolescentes encuentran en la escuela a través de sus compañeros y tutores es universal. A medida que las escuelas realizan la transición hacia la educación a distancia, procuremos que las niñas y los niños adolescentes encuentren maneras de conectarse y participar para seguir aprendiendo. Facilitemos la interconexión y el empoderamiento. Las plataformas digitales de aprendizaje y otras herramientas innovadoras, como nuestro U-Report, pueden ayudar.

A nurse wearing a clinical mask at a health facility.
© UNICEF/UNI308390/SanadikiUna enfermera en la clínica de nutrición y atención primaria de la salud que recibe apoyo de UNICEF, en la República Árabe Siria. La clínica presta servicios esenciales de salud y nutrición a niños y mujeres.

Las redes de mujeres y de jóvenes también son importantes formas de comunicación y deben colaborar para lograr la participación activa de las niñas y las mujeres en todos los procesos de toma de decisiones y en la prestación de servicios. Sin embargo, estas organizaciones necesitan recursos más flexibles para seguir llevando a cabo su labor.

  1. Asegurarse de que haya datos sobre género, de que se analicen y puedan ponerse en práctica

Todo lo que hacemos está interconectado. Para comprender realmente las consecuencias económicas, sociales y de salud de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), y poderlas confrontar, debemos examinar prioritariamente los datos sobre género, edad y discapacidad tanto de forma conjunta como independiente.

La cobertura informativa debe referirse al aumento de la violencia por motivo de género y a los servicios disponibles para las víctimas

Al avanzar el consumo mediático de la COVID-19, denunciemos las desigualdades y las ambigüedades en materia de género. Los casos relacionados con el coronavirus no deben presentarse como números homogéneos y carentes de rostro. La cobertura informativa debe referirse al aumento de la violencia por motivo de género y a los servicios disponibles para las víctimas. Las “familias” y las “funciones de los cuidadores”, incluidas las de los maestros, no deben representarse como cuestiones solamente femeninas. Hagamos que las necesidades especiales y las oportunidades de las niñas adolescentes estén en primera línea de nuestros esfuerzos para promover la #GeneraciónIgualdad.

 

Patty Alleman es Asesora Superior y Lauren Rumble es Asesora Principal, Sección de Asuntos de Género, UNICEF.

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