Al final de 2019, la esperanza y la supervivencia en el frente de Ucrania

“Ahora todo está tranquilo, pero prepárense para salir en cualquier momento”, se escuchan las instrucciones por la radio del automóvil.

Estamos conduciendo hacia el este a través de una gran nevada, hacia el asentamiento minero de Zolote 3, en la primera línea del conflicto de Ucrania oriental, que dura ya casi seis años.

El llamado “conflicto congelado” sigue activo en el patio trasero de Europa, y la gente que se encuentra varada a lo largo de los más de 420 km de la “línea de contacto” lleva una vida dura, con un alto coste físico y mental.

Una joven está parada frente a un pizarrón en la escuela.
UNICEF Ukraine/Filippov Daryna de pie en su clase en la escuela de Zolote 3.


Llegar a los niños más vulnerables de Ucrania

Las hileras de bloques de apartamentos que se alinean en la carretera que conduce a Zolote 3 –uno de los cinco asentamientos– están escasamente pobladas. La mayoría de las personas han huido y ahora sólo quedan 270 personas de una población de alrededor de 5.000 habitantes antes del conflicto.

Daryna, de 13 años, es una de ellas. También huyó con su familia cuando los combates se intensificaron en 2015. Se mudaron a la capital, Kiev, a unos 600 km al oeste, pero poco después de llegar, su padre murió de un ataque al corazón y el alcoholismo de su madre alcanzó un nivel crítico. Daryna estaba desesperada por marcharse.

Hoy en día, Daryna vive con su tío y su tía en Zolote 3, y está de nuevo expuesta a los peligros del conflicto.

“Aquí no es nada seguro, a veces se escuchan los bombardeos y uno se pone tenso cuando escucha los sonidos”, dice Daryna. El día anterior a nuestra llegada se notificaron numerosas explosiones cerca de Zolote. Esta zona del este de Ucrania es también ahora uno de los lugares donde más minas terrestres hay en el mundo.

Algunas pequeñas esculturas de arcilla -elefantes, gansos y otros- en muchos colores.
UNICEF Ukraine/FilippovLas esculturas de Daryna añaden color y vida a su casa en el asentamiento minero

El único consuelo de Daryna es continuar su educación en la escuela local y realizar trabajos artísticos creativos, como cuando elabora sus esculturas de arcilla.

“Vivo mis sueños a través del trabajo en arcilla”, dice Daryna, mientras muestra una ecléctica gama de figuras en la repisa de la chimenea del apartamento de una habitación donde vive. “Hay muy poca creatividad en la vida, quiero ser maestra cuando crezca para enseñar canto y arte”, dice.

Protección del derecho a la educación

A corta distancia, por la carretera, se encuentra la escuela de Daryna.

Hay 15 niños y niñas que asisten a una escuela donde había casi 70 alumnos antes de que comenzara el conflicto. La escuela es la rama local de un centro estudiantil de mayor tamaño que hay en el pueblo de Zolote 5, separado ahora por la línea de contacto.

“La escuela es el único lugar donde se puede llevar una vida normal, es un santuario”, explica Antonina, la directora adjunta interina.

Anton, de seis años de edad, es uno de los tres niños de primer grado. Tiene una energía inagotable y entre clases ayuda a los profesores a diseñar un proyecto para celebrar el próximo período de vacaciones.

“Se siente bien en la escuela, ya que allí puede jugar con otros niños; en casa se aburre y llora mucho”, dice su madre de 24 años, Ania.

La semana antes de llegar a Zolote 3, el Gobierno de Ucrania aprobó la Declaración de Escuelas Seguras, convirtiéndose en el país número 100 en hacerlo. Se trata de un compromiso político para proteger mejor a los estudiantes, los maestros, las escuelas y las universidades durante los conflictos armados, para apoyar la continuación de la educación durante la guerra y para poner en marcha medidas concretas destinadas a disuadir el uso militar de las escuelas.

Un niño con una camisa a rayas está de pie en su casa, con un cuadro de UNICEF al fondo.
UNICEF Ukraine/FilippovAntón, de 6 años, en su casa en Zolote 3 en la “línea de contacto” entre el Gobierno y las zonas no controladas por el Gobierno en el este de Ucrania.

La puesta en práctica de la Declaración es el siguiente paso, y para las escuelas de los asentamientos de Zolote es una medida fundamental. Este año, la escuela de Zolote 4, que se encuentra en una colina cerca de esta localidad, sufrió daños en 15 ocasiones debido al conflicto.

Esperanza para los niños a lo largo de la línea

“Lo más importante es que termine la guerra”, dice Daryna, un sentimiento que se refleja en todas las personas con las que hablamos. Si bien la aplicación de la Declaración de Escuelas Seguras es una medida positiva para proteger mejor a los niños, lo que más necesitan es una solución política para poner fin al conflicto.

Un niño y su madre frente a su edificio de apartamentos en Ucrania
UNICEF Ukraine/Filippov Antón, de 6 años, y su madre, Ania, salen de su casa para ir a la escuela en el asentamiento minero de Zolote 3.

Las recientes conversaciones de paz en París podrían acelerar este proceso, pero mientras se informa de violaciones diarias del alto el fuego a través de la línea de contacto, la oficina de UNICEF en Ucrania trabaja para ayudar a proteger a los niños y proporcionarles el apoyo y las oportunidades que necesitan para hacer frente a la situación y recuperarse.

En 2020, la Oficina de UNICEF en Ucrania y sus aliados se concentrarán en los niños más vulnerables, como Daryna y Anton, y colaborarán con los asociados locales para mejorar el acceso y la calidad de la educación, el agua y el saneamiento, la protección de la infancia y los servicios de salud.

“Todos los que pueden irse se van, y los que no pueden se quedan aquí”, dice la madre de Anton, Ania. “No tengo dinero para ir a ninguna parte, tengo que quedarme y verlo todo, y vivir de cualquier manera”, añade.

La Oficina de UNICEF en Ucrania solicita casi 10 millones de dólares para responder a las necesidades urgentes de 800.000 niños y sus familias a ambos lados de la línea de contacto.


Más información sobre la crisis en Ucrania y la labor de UNICEF en ese país

Por favor, considera la posibilidad de hacer una donación hoy.

 

Toby Fricker dirige la campaña humanitaria mundial de UNICEF “Niños en la mira”, que promueve la protección de los niños afectados por los conflictos armados. La campaña tiene como objetivo reducir el número y los efectos de los ataques contra los niños en los conflictos y brindarles el apoyo y las oportunidades que necesitan para sobrellevar mejor la situación, recuperarse y volver a prosperar.

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